BLOG JOSÉ MARÍA ARNAIZ

Año de la VC, una oportunidad de gracia para la Vida consagrada de Chile

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Por: Padre José María Arnaiz

Esta oportunidad se puede identificar con un kairós, una gracia especial para acertar a:

  • Salir de la autoreferencialidad de la que somos rescatados por el amor de Dios (EG 8).

Las miradas autocomplacientes y egocéntricas nos dañan mucho. Los religiosos hemos optado por el evangelio como norma suprema de nuestro diario vivir (PC 2) y es el mejor instrumento para sacarnos de nosotros mismos y llevarnos lejos a servir y a hacerlo con alegría. Nos hacen mucho mal las miradas nostálgicas, pesimistas y condenatorias y los lamentos estériles. Desde este primer párrafo quiero expresar la convicción de que la Vida Consagrada cada vez está más cerca de un futuro esperanzado y esperanzador. Este año quiere ser la ocasión para tomar conciencia de ello y para comprometernos a desplazarnos hacia “las periferias existenciales” y ofrecer el consuelo y la fe  que tenemos. Es el camino para  hacernos  profetas de la esperanza y la alegría.

  • Esperar confiadamente vivir un presente que tiene futuro

“A los pies de la Cruz… todo parece verdaderamente acabado; toda esperanza podría decirse que está apagada… Pero María por su fe ve nacer el futuro nuevo y espera con esperanza el mañana de Dios… ¿Sabemos esperar el mañana de Dios? ¿O queremos el hoy? El mañana de Dios para ella es el alba de la mañana de Pascua… La única lámpara encendida en el sepulcro de Jesús es la esperanza de la madre, que en ese momento es la esperanza de la humanidad… En nuestra comunidad ¿está aún encendida esta lámpara?… ¿Se espera el mañana de Dios?” (Papa Francisco, 21 nov. 2013, Benedictinas camaldulenses).  Para que así sea tenemos que estar implicados y comprometidos con un presente que tenga futuro.

  • Inventar creativa y fielmente a una “samba nueva”

“Com que roupaeu vou pro samba que você me confidou”  Manuel Rosa se queda sin ropa adecuada para responder a la invitación a ir a la fiesta que le han preparado los amigos. Antes de salir a participar en la farándula nocturna se ducha. Su madre, que no quería que fuera, le esconde toda la ropa del armario. El se encuentra frente a un hecho. Está desnudo; sin nada que ponerse y sin modo de conseguirlo. En esa situación inventa una samba maravillosa tratando de vivir la fiesta nocturna. Pone en acción su arte de improvisar… con una respuesta que viene de dentro. Como Manuel, deberíamos estar inquietamente tranquilos. Nos toca construir respuestas creativas como religiosos; nos corresponde inventar una zamba y dejar de estar acorralados e iniciar tiempo de esperanza. La urgencia de superar la crisis forzó la creatividad de Manuel Rosa. “Eu canto samba porque tá nas cordas do meu cavaquinho”. Como la vida de Manuel se confunde e identifica con la samba nuestra vida de consagrados chilenos se puede confundir con el evangelio. Merece la pena componer la samba de la VC.

  • Despertar al mundo y vivir bien despiertos

“Luchemos contra los ojos pesados por el sueño (Lc 9,32), para no perder la actitud de discernir los movimientos de la nube, que guía nuestro camino (Cr Núm. 9,17) y reconocer en los signos, pequeños y frágiles, la presencia del Señor de la vida y de la esperanza”. Por ese camino nos quiere ver caminar la Congregación de la Vida Consagrada en este año (Examinen. Núm. 7). El Papa Francisco nos invita a estar bien despiertos y despertando el mundo (Carta Apostólica a todos los consagrados con ocasión del año de la Vida consagrada 21 nov. 2014)

  • Reavivar el fuego que encienda otros fuegos

Buena es la invitación a reflexionar sobre la vitalidad de nuestra vida religiosa.  Nos ofrece los medios para reavivar el fuego de la pasión y de la radicalidad: la lectio, la intensidad en la vida comunitaria, el fuerte tono carismático de nuestras vidas, la comunión de vida  y misión con los laicos, el intercambio, apoyo y colaboración entre congregaciones  en el servicio de la formación y la misión.

  • Optar por dar el gran salto “de la muerte a la vida” y resucitar (Horizonte Inspirador de la CLAR)

Asumimos la motivación que nos llega del Icono de Betania: Casa de Encuentro, Comunidad de Amor y Corazón de Humanidad. La invitación es a hacer de nuestras comunidades auténticas Betanias. Invitación, también,  a que “Retiren la piedra… Sal fuera… Quítenle las vendas para que pueda andar…” (Jn 11,39-44).En la comunidad primitiva hubo momentos de duda, de fe existencial. Esta incertidumbre tenía que ver no sólo con la existencia de la vida después de la muerte, sino con la sobrevivencia, el futuro de la comunidad que, en la figura de Lázaro, está dormida, enferma o muerta. Esta misma duda podemos aplicarla a la Vida Consagrada de hoy:

  • ¿Será que estamos dormidos?
  • ¿Estamos enfermos?
  • ¿Hemos decretado nuestra muerte y comenzamos a deteriorarnos?

La resurrección de Lázaro, como reacción al grito del Maestro, “sal fuera”, implica una fe cuyo proceso se traduce en el compromiso comunitario que actúa “sacando la piedra” y “desatando las vendas”, para que quienes se despiertan, se sanan o resucitan puedan caminar y ser libres. El gran desafío para la VC de nuestros días es reavivar la fe en la presencia viva y actuante de Jesús: “Yo soy la resurrección. Quien cree en mí, aunque muera vivirá. ¿Crees esto”?  (Jn 11, 25-26). No lo dudemos, dejando ciertas actitudes aparecerá con vida abundante un estilo de consagración religiosa que tiene mucho que ofrecer. Ello nos exigirá ser precisos en la respuesta a esta doble pregunta:

–          ¿Qué jóvenes, qué seres humanos, qué cristianos necesitamos hoy en la VC marianista, a quién tenemos que invitar y llamar?

–          ¿Qué VC ofrecemos a los que llaman a las puertas de la VC en este momento de la vida de la Iglesia y de la sociedad?

Para la buena respuesta no nos debería faltar el tono esperanzador y confiado de un Hermano marista expresado en el contexto del año de la VC y también de los 200 de la fundación de su Instituto: “…El sueño que hoy comparto con los maristas es el de construir entre todos una casa nueva en la que se deje entrar el aire y la luz del Espíritu de Jesús para escucharle a él y para salir en busca de jóvenes necesitados de un corazón compasivo. En estos pocos meses que nos separan del 200 aniversario de l a Fundación del Instituto de los Hermanos Maristas tenemos el proyecto de renovar las constituciones y de abrir figuras jurídicas nuevas que sean capaces de acoger a todos los maristas de hoy, hermanos y laicos. ¡Ojalá acertemos en esta tarea!”  (Revista Confer, J.L. Santamaría, En el umbral de los 200 años maristas, pág. 348)

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