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Semana Santa: Recursos Orantes CLAR

Es tiempo de presencias y encuentros; de saludos, paz, abrazos y comidas; de envío a la periferia, a rincones lejanos y abandonados… 

Es tiempo en el que el Señor pasa por toda la tierra, por todas las personas, por los lugares y sendas olvidados, por el centro y la periferia de nuestra vida e historia…


Jueves de entrega… de mesa compartida 

Jueves de entrega… de fraternidad, de mesa compartida.
Jueves de gestos elocuentes… agacharse, lavar los pies, partir el pan y compartir el vino.
Jueves en el que Dios se dice con su más verdadera identidad: por medio de la entrega del Hijo muy amado. 


Un día para la contemplación en silencio

En las muchas tardes de Viernes Santo de nuestra vida cotidiana, rostros concretos nos invitan a reconocer en ellos los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor de la Vida, que nos cuestiona e interpela. Hoy, cada uno de ellos, pide a la Vida Religiosa de América Latina y el Caribe, una delicada atención que movilice la entrega ¡hasta DAR LA VIDA! 


El sábado es un día de esperar y de esperanzarse 

Hay en la brisa del sábado una calma serena que sana heridas, que nos reconcilia con nosotros, con los otros, con Dios… y que va poniéndonos el alma y el corazón en pie y cimentándonos con una alegría sin explicación que no es otra cosa que el Amor de Dios abrazándonos y susurrándonos en ese silencio: “vamos de nuevo”, “levántate”, “confía”, “no temas”, “ten paz”, “estoy contigo” y que por fin, a través de los silencios, vamos aprendiendo a escuchar hasta que entendemos que hagamos lo que hagamos, lo importante es hacerlo con Amor…. vivir amando … como vivió Jesús…


En Pascua celebramos la HORA de la VIDA NUEVA

Es el tiempo de entrar en la noche sin miedo, de atravesar ciudades y pueblos, de quemar lo viejo y renacer de las cenizas, de creer en medio de la oscuridad y de los truenos… Es el tiempo de despertar y levantarse, de ver florecer los sueños, de salir al balcón de la vida, de mirar los rincones olvidados, de asomarse al infinito, aunque nos dé vértigo, de anunciar el Evangelio y cantar a quien nos precede en el camino…