Con 67 años de Vida Consagrada, la religiosa de la Preciosa Sangre y ex vicepresidenta de CONFERRE, hace memoria agradecida de su vocación y del rol de la Conferencia en el país. Junto con ello, anima a los jóvenes consagrados: “Transformen la Vida Consagrada, háganla más sencilla, más fraterna, más humilde, más pobre, más solidaria, más alegre, amen su vocación, no tengan miedo de seguirlo a Él”, indica.  

Equipo de Comunicaciones
CONFERRE

Hija de Juan Bautista y de Artemia, la Hna. María Dolores Sepúlveda Barrientos, conocida como Hermana María Corazón, nació un 15 de junio de 1929 en la ciudad de Mulchén, Región del Biobío. Junto a sus hermanos Luis Alberto y Juanita, vivió sus primeros años en su ciudad natal, donde estudió la primaria. Tras ello, junto a su familia, se trasladó a Los Ángeles, donde fue matriculada en Colegio de las Religiosas del Niño Jesús. Allí finalizó sus años de estudio secundarios y luego viajó a Santiago para estudiar Contabilidad.

Sin embargo, la vida le tenía preparados otros planes. La enfermedad de Juanita, la hizo regresar a su Mulchén para acompañar los últimos momentos de su hermana. Todo esto, sin saber que dicha decisión cambiaría por completo su vida. “Volví a Mulchén con mi hermana que estaba enferma de cáncer. Ella quería morir en su ciudad natal, ingresó al Hospital de esa ciudad y fue allí donde conocí a las Religiosas de la Preciosa Sangre”, comenta, agregando que allí pudo convivir con las hermanas en el trabajo del área de la Salud. “Participé de su vida comunitaria y poco a poco me fui sintiendo atraída por su forma de vivir y, sobre todo, por su gran amor a Cristo en el misterio de su Preciosa Sangre”, explica.

Fue justamente ese Jesús el que la llamó y fue descubriendo su vocación a la vida religiosa. Todo esto en un ambiente de alegría, pese a que su hermana continuaba grave. Finalmente, Juanita fallece el 18 de junio de 1949.

Hna. María Dolores

Un año más tarde, el 5 de agosto de 1950, respondiendo el llamado que había recibido, ingresó al convento de la Preciosa Sangre como Postulante. Allí comenzó su camino de vida consagrada hasta el día de hoy. “Han sido 67 años de fidelidad y encuentro con mi amado Jesús en el día a día y sobretodo en mis años de servicios apostólicos en bien de la Iglesia y de mi congregación”, recuerda emocionada, agradeciendo a Dios por toda la gente con quienes ha trabajado durante sus años de servicio como formadora, Directora de Colegio, Consejera, Superiora General, como representante de las Congregaciones Chilenas y como Vicepresidenta de la CONFERRE.

Es en este contexto y a partir de los 50 años de vida de la Conferencia, que la Hermana María Corazón nos recibe e inaugura esta serie de entrevistas para hacer memoria agradecida de su vocación, de la Vida Consagrada en el país, del rol que ha cumplido CONFERRE en ella y de los desafíos que religiosas y religiosos tienen hoy en el Mundo.

-¿Cómo era la Vida Consagrada en el momento que usted fue Vicepresidenta de CONFERRE ?
– La Vida Consagrada (VC) en Chile, vivió momentos difíciles, todavía estábamos en tiempos de Dictadura, pero, así y todo, era una V.C que estaba al servicio de los pobres, de los excluidos de la sociedad, era una V.C. comprometida con la causa de estos grupos sociales.
La vida religiosa de aquel tiempo fue poco a poco redescubriendo su identidad y su misión profética, viviendo día a día su fidelidad al Evangelio, experimentando la riqueza de su carisma fundacional y adaptándose a las condiciones cambiante de los tiempos.  Los consagrados vivieron con valentía y coraje los momentos socio-políticos de nuestro país, clamando respeto, justicia y libertad.

“Son tiempos difíciles, el mundo ha evolucionado, la VC también, por eso nos urge el cambio, pues hay un mundo en cambio. Dios va actuando con mucha fuerza, nos cuesta verlo por el ruido continuo que llevamos dentro y en el ambiente en que vivimos”.

– ¿Cómo ha visto su evolución?
– Son tiempos difíciles, el mundo ha evolucionado, la VC también, por eso nos urge el cambio, pues hay un mundo en cambio. Dios va actuando con mucha fuerza, nos cuesta verlo por el ruido continuo que llevamos dentro y en el ambiente en que vivimos. Digo que son tiempos difíciles; el cambio cultural, los abusos, la secularización, el centrarse en lo moral, en el consumismo y en la tecnología mal utilizada, para qué decir la falta de personal consagrado, la escases de vocaciones, con expresiones como: no estoy ni ahí con las monjas, o yo monja, ni hablar, entre otras cosas más. Es muy largo este tema.

– En este contexto, ¿cuál es el principal desafío de la VC?
– Un desafío grande e importante es la tarea pastoral con los jóvenes, hay un problema con la transmisión de la fe en las familias que también se han constituido en forma diversa.  La VC también ha ido dando pasos en vivir una nueva experiencia de intercongregacionalidad, donde cada religiosa y religioso aporta con la riqueza del carisma fundacional; haciendo eco de la fraternidad de las primeras comunidades, con el deseo de trabajar juntos por el Reino. La VC ha hecho eco de las primeras comunidades en el encuentro y vivencias con los laicos, otorgándoles protagonismo y acompañándoles en el camino de la fe.

“Nuestra vida se debe cimentar en Cristo, pongámosla en las manos de Dios. Sean testimonios vivos de la presencia de Cristo en el mundo. Vivan con valentía lo que viene, sean fieles… Tengan un corazón apasionado por la vida, derramen ustedes también su sangre, así como Él la derramó hasta la última gota por toda la humanidad”.

– ¿Cuál sería su mensaje a la Vida Consagrada del futuro?
– A ustedes jóvenes de las nuevas generaciones les digo: Transformen la Vida Consagrada, háganla más sencilla, más fraterna, más humilde, más pobre, más solidaria, más alegre, amen su vocación, no tengan miedo de seguirlo a Él.  Nuestra vida se debe cimentar en Cristo, pongámosla en las manos de Dios. Sean testimonios vivos de la presencia de Cristo en el mundo. Vivan con valentía lo que viene, sean fieles… Tengan un corazón apasionado por la vida, derramen ustedes también su sangre, así como Él la derramó hasta la última gota por toda la humanidad.

– ¿Qué espera de la VC y de CONFERRE?
– En el atardecer de mi vida sólo pido a Dios por medio de su Hijo Jesucristo y de su Madre la Santísima Virgen que hagan florecer las vocaciones a la vida consagrada. Felicidades a CONFERRE por estos 50 años al servicio de la Vida Consagrada, los recuerdo con cariño y gratitud.

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