Bogotá, D.C., 15 de febrero de 2019

 

Cristo está hoy presente, escondido y sin rostro,
por una parte, en el dolor de los pobres;
y está también salvíficamente presente
para todo aquel que se acerque a los pobres para liberarlos.
Jon Sobrino, sj

 

La Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosas y Religiosos, expresa su solidaridad con el pueblo haitiano, el cual enfrenta una profunda crisis que empeora cada día.

El clima de caos e incertidumbre que golpea su ya deteriorada economía, agravada por las protestas y actos de violencia que finalizan lamentando la pérdida de vidas humanas, no puede tener cabida.

Como religiosas y religiosos hermanos, llamamos a todos los actores a participar activamente en un proceso de diálogo, que los ayude a recurrir a formas pacíficas en la resolución de los conflictos.

Rogamos que el miedo y la angustia, la inseguridad y el dolor, no aprisione los corazones de quienes buscan superar este momento de crisis socio-político-económica.

El hambre, la falta de salud y educación, la muerte injusta de los inocentes y una «justicia demasiado largamente esperada», que se extiende y se agrava hasta la marginación trágica de los más débiles, clama al cielo con voz potente.

Quiera Dios que esta América tan sufrida, en el rostro de nuestros hermanos haitianos, sienta recorrer por sus venas las palabras de Mons. Casaldáliga: “Es tarde, pero es nuestra hora”. Una vez más… ¡Hagamos todo lo que Él nos diga!

Hna. Gloria Liliana Franco Echeverri, ODN  
Presidenta

Hna. Daniela A. Cannavina, HCMR
Secretaria General

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