miércoles , 17 abril 2024

Pascua de Sor María Teresa Rodríguez Muñoz, FMSC

Estimadas  Hermanas y Hermanos , familiares y amigos que nos acompañan, en este momento deseo recordar algunos datos y acontecimientos de la vida de Sor María Teresa Rodríguez Muñoz que el 12 de agosto del presente vivió su Pascua, este paso tan significativo desde este mundo a la eternidad, que para nosotros los cristianos nos hace semejante a Jesús que desde el dolor de la Pasión y muerte en la cruz pasó al seno del Padre, pasó a la gloria.

Por la fe sabemos que el Señor nos acoge en su paz, que valora todo lo que hemos hecho en su nombre en bien de nuestros hermanos, para nuestros familiares, nuestros amigos y sobre todo para aquellos que están solos, por los pobres, por los abandonados, por todos aquellos que, a la orilla de los senderos de la vida, tuvieron tanta necesidad de una mano amiga.  También sabemos que necesitamos de la oración de nuestros familiares y amigos, de nuestras hermanas religiosas, para que purificadas de nuestras infidelidades e inconsistencias, faltas y pecados podamos presentarnos al Padre de la Misericordias y entrar en el Reino de los Cielos.

Sor María Teresa Rodríguez Muñoz, nació en la Provincia de Temuco en el año 1939, orientada por el Padre Clemente Pérez, de la Orden Franciscana, hacia nuestra Congregación, entró que no tenía veinte años y se formó en Puerto Varas en el pre-noviciado y noviciado de la Congregación, para hacer su primera Profesión  el 29 de enero de 1962 y sus  Votos perpetuos, o sea para toda la vida  el 25 de febrero del 1967.

Después de haber completado su preparación pedagógica en la Normal Santa Teresa de Santiago estuvo en forma alterna en todas las Comunidades y respectivos Colegios que la Congregación tiene en Chile, en Puerto Varas, Puerto Montt, Rancagua, y Santiago, como Profesora de Enseñanza Básica y en las actividades pastorales especialmente en la catequesis sacramental, con los niños y con las familias. También la encontramos en Santiago como responsable de la comunidad religiosa entre el 91 y el 94

Tuvo la suerte de ir a Roma para la Beatificación del Padre Alberto Hurtado, donde también pudo visitar Tierra Santa, los lugares más significativos por donde pasó el Señor. Unos años más tarde volvió a la capital Italiana para un curso anual teológico pastoral.

Finalmente fue enviada a las Misiones de Tambobamba en el Departamento de Apurímac en el Perú y en la ciudad del Cusco, donde sirvió con alegría en las dependencias pastorales y de promoción humana con que cuenta la parroquia que las mismas Hermanas administran.

Pero fue aquí donde en el 1998, después de cuatro años de misión la cogió la enfermedad,  la atendieron con urgencia y volvió a Chile donde fue operada en el Hospital de la Universidad Católica, operación que le salvó la vida. Desde entonces luchó contra un cáncer metastásico que nunca la abandonó por completo a pesar de los muchos tratamientos.

En los últimos 20 años tuvo periodos de calma, se hizo devota del aloe que preparaba por todas las Hermanas que deseaban, como también para personas externas que confiaban en el remedio.

Hace dos años, estuvo a punto de partir, pero nuevamente la salvaron y así llegamos a este 12 de agosto. Concluida la fiesta de Santa Clara, el Señor la vino a buscar de madrugada. La cogió en el sueño y se la llevó para otras riveras.

Fue una hermana sencilla, práctica, trabajadora, que sabía mucho de casa, de huertas, de campo y de plantas, de las tradiciones del pueblo chileno que celebra la vida, los encuentros, las efemérides,  apreciaba su tierra, sus campos verdes, los copihues, el canto de los pájaros, la música de los manantiales y los silencios de lo simple.

Te despedimos Teresa, con la solemne Eucaristía que a continuación vamos a celebrar.  Si todavía tu espíritu aletea entre nosotros, y quiere rezar con nosotros, le pedimos al Señor que calme tus ansias, que te purifique de todas tus faltas y te conceda la paz de los justos, Él sabe de todos nuestros sufrimientos,  anhelos, debilidades y rebeliones, Él murió en la cruz por nosotros y no murió en vano.

Hermanas, familiares y amigos agradecen a Dios por el don de tu vida, por el bien que Dios hizo a través de ti y cuando el Señor te tenga en su gloria, no olvides tu familia natural, tu familia religiosa, y todas las personas que de alguna forma se acercaron a ti. Para todos nosotros obtén del cielo bendiciones y gracias para que crezcamos en la fe, en la esperanza y en la caridad y nos podamos encontrar un día como comensales felices del mismo banquete eterno.

SOR MARÍA FIDES LORENZON
Superiora Provincial, FMSC
Santiago 13 de agosto del 2017.

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