jueves , 18 julio 2024

La Familia Mercedaria de Chile celebra las Bodas de oro sacerdotales del P. Anselmo Espinoza

En una emotiva Eucaristía en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, Santiago de Chile, la comunidad Mercedaria celebró los 50 años de ministerio sacerdotal del padre Anselmo Espinoza. La jornada continuó con un compartir fraterno en las dependencias del claustro de la Basílica, reafirmando el espíritu de fraternidad de la Orden.

Fuente: Iglesia.cl

El sábado 22 de junio, la Familia Mercedaria de Chile se llenó de alegría al conmemorar las bodas de oro sacerdotales del p. Anselmo Espinoza, O. de M. Para celebrar este significativo momento, se llevó a cabo una eucaristía en la Basílica de nuestra señora de la Merced, de la cual fray Anselmo es párroco actualmente. El evento contó con la presencia de numerosos religiosos de la Orden, así como obispos, sacerdotes, religiosas y laicos, incluyendo a los familiares del padre Anselmo.

La celebración fue una manifestación palpable de cariño, fe y unidad en torno a la alegría de la perseverancia y la fidelidad a la vocación sacerdotal del p. Anselmo, reflejo del carisma redentor que se hace dedicación al servicio de Dios y de su santo pueblo fiel.

Durante la homilía, el padre Mario Salas, superior provincial de la Orden de la Merced en Chile, destacó el impacto de la fe y el testimonio de otros en la vida de los creyentes. «La fe es un don de Dios que nos ha sido regalado, pero que se alimenta del testimonio de otros. El padre Anselmo me ha contado la importancia que para él tuvo su familia, su padre, y especialmente su abuelo y su párroco, don Miguel Jaramillo», expresó el Padre Mario. Enfatizó que el amor es el centro y fundamento de la experiencia cristiana: «El centro y fundamento de toda nuestra experiencia cristiana es el amor, que se manifiesta a partir del profundo amor del Padre Dios por todos nosotros, en el que Jesús nos insta a permanecer, y que se refleja en el amor de unos por otros. El mandamiento del amor no es una ley impuesta externamente, sino una necesidad que brota del interior, desde nuestra condición de amados por Dios», destacando la dedicación del padre Anselmo en su entrega mercedaria: «En estos 50 años de ministerio, usted, padre Anselmo, se considera uno de esos amados de Dios. Este amor de Dios se expresa de manera especial en nuestro cuarto voto mercedario, y nos desafía cada día a vivir nuestra vocación redentora».

Al finalizar la Eucaristía, el padre Anselmo compartió una emotiva acción de gracias, subrayando la importancia del camino de fe que cada uno debe recorrer personalmente. «He comenzado un camino y lo sigo. A cada uno de ustedes, que hoy se han congregado para celebrar esta acción de gracias, quiero recordarles que vamos en camino, camino que nadie puede hacer por nosotros. Esa decisión cabe en cada uno, la de hacer el camino». Además, alentó a la comunidad a renovar su compromiso: «Esta es también una oportunidad para renovar nuestro caminar. Qué bonito es caminar con la comunidad cristiana, con la comunidad religiosa y con la comunidad sacerdotal. El Evangelio siempre se vincula con la noción de caminar con otros. El verdadero seguimiento de Cristo siempre implica el encuentro con el otro, el formar fraternidad y comunión para servir. Así tiene que ser también nuestro caminar sacerdotal y religioso».

La celebración continuó con un compartir fraterno en las dependencias del claustro de la Basílica, donde la comunidad tuvo la oportunidad de expresar su cariño y gratitud al padre Anselmo. Este evento ayudó a reforzar los lazos de fraternidad y amor que caracterizan a la Familia Mercedaria, recordando a todos los presentes la importancia de caminar juntos en la fe y el amor de Dios.

“¡Por la Merced que es nuestra gloria, al servicio de los cautivos de hoy!”

A continuación compartimos la homilía íntegra del p. Mario Salas, superior provincial, durante la Eucaristía

Estimado P. Anselmo

Estimados hermanos obispos que hoy nos acompañan: Mons. Alberto Lorenzelli, Obispo Auxiliar de Santiago y Obispo Asistente de nuestra provincia; Mons. Ricardo Morales Galindo Obispo de Copiapó; Mons. Cristian Contreras Molina, obispo emérito de nuestra provincia; estimados hermanos sacerdotes y religiosos y religiosas.

Un saludo especial a los familiares del P. Anselmo, que hoy también nos acompañan en esta Acción de Gracias.

Estimados hermanos y hermanas….

Nos hemos congregado en esta lluviosa mañana para dar gracias a Dios por los 50 años de ministerio sacerdotal de nuestro hermano P. Carlos Anselmo Espinoza Ibacache O. de M.

Hace algunos días atrás, el P. Anselmo me solicito que pudiera realizar esta reflexión. Vamos a ver si estamos a la altura de este tan significativo momento.

La primera lectura está tomada de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo (1, 6-14)

San Pablo eleva una profunda acción de Gracias a Dios. Doy gracias a Dios a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados… Pablo le recuerda a Timoteo la importancia que tuvieron en su vida su abuela y tú madre. El Apóstol es consciente de que su fe viene dada por el testimonio de los antepasados, de los que lo han precedido. Nuestra fe ha llegado hasta nosotros de la misma manera.

La fe es un don de Dios que se nos ha regalado, pero que se alimenta con el testimonio de otros. Debo dar testimonio, que en más de alguna ocasión P. Anselmo me ha contado sobre la importancia que tuvo para usted su familia. Sus padres (Antonio y Rosa del Carmen), especialmente su abuelo Materno Don Luis Alberto y su párroco Don Miguel Jaramillo.

Se lee en tríptico que relata un poco su biografía: “Su abuelo fue una figura fundamental y significativa, era sencillo, generoso, paciente, trabajador y muy religioso. Junto a el experimento el valor que tiene la experiencia religiosa en la vida de una persona.” Don Luis, Don Antonio y la Sr. Rosa; fueron creando en usted el profundo amor a Dios y a la Virgen.

Releyendo la primera lectura que usted escogió para este día, compruebo la razón de ello. Me imagino que hoy, ellos estarán muy presentes en su corazón y en este altar.

El evangelio por su parte esta tomado según San Juan 15, 9-17, Nos da algunas pistas para poder contemplar agradecidos estos 50 años de ministerio de nuestro hermano P. Anselmo.

Jesús a través del evangelista San Juan; Nos recuerda el fundamento y el centro de toda nuestra experiencia cristiana. El Amor; ese amor que se experimenta desde el profundo Amor que tiene Dios por todos nosotros, que se manifiesta a través de Hijo y en el cual se nos pide permanecer. Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.

“Amanse como yo los he amado…” El mandamiento del amor no hay que entenderlo como una ley impuesta desde fuera, sino como una respuesta y necesidad que brota de dentro, del amor que hemos recibido de Dios, de nuestra condición de amados. En estos 50 años de ministerio, creo que usted se considera como uno de esos “amados”.

Todo Mercedario conoce muy bien este mandamiento, lo hemos profesado públicamente y se expresa de manera especial en nuestro cuarto voto. Nos desafía diariamente a vivir nuestra consagración bajo ese criterio. Un amor Redentor; que en su origen más profundo es el olvido de sí mismo para donarse a los hermanos. Así lo leemos en nuestras constituciones:

“…Para cumplir esta misión, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, llamado de Redención, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuera necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad…”

P. Anselmo, hoy al celebrar sus 50 años de ministerio, es una oportunidad para todos nosotros de volver a abrazar este solicitud del Señor. Amar a los demás como Dios no ama; Volver a renovar nuestras certezas mas fundamentales. Dios Nos Ama y nos pide que devolvamos es Amor a los otros. Así lo entendió San Pedro Nolasco y nuestra Orden de la Merced que junto a todos sus miembros intentamos vivir cada día.

En la Merced, tenemos un testimonio y modelo de ese Amor Redentor en María, nuestra Madre, inspiradora de toda nuestra labor redentora. Soy testigo P. Anselmo de su profunda devoción a María de la Merced y que usted a través de todos este años ha ido procurando enseñar en las innumerables reflexiones que ha entregado a: Laicos, Religiosos y Religiosas. Leemos en nuestras constituciones: “… nos proponemos amar fielmente a María y honrarla como a nuestra Madre, en cuanto espiritual fundadora de la Orden. Procuramos tenerla como un vivo modelo de consagración a Dios y servicio Redentor a los hermanos…”

P. Anselmo. Damos Gracias a este Dios que es rico en Misericordia que nos amó y a María nuestra Madre de la Merced, por su vida y ministerio en nuestra Orden y en la Iglesia. Su servicio traspasa las fronteras de nuestra provincia. En más de alguna ocasión al compartir con otros hermanos mercedarios de otras provincias la pregunta recurrente era. ¿Cómo esta Anselmo?; estamos muy orgullosos del trabajo que usted realiza y el aporte que ha significado para toda la Orden; a veces de manera silenciosa; aceptando humildemente más de algún encargo que le hacemos.

Como no mencionar el acompañamiento a las Fraternidades Laicales Mercedarias de nuestra provincia. Su testimonio nos alienta a seguir trabajando y hacer vida lo que profesamos como mercedarios. Dar la vida… en las cosas “grandes” y especialmente en nuestras responsabilidades cotidianas.

Hay mucho que decir, quizás yo no sea la persona más indicada para estar compartiendo en estos momentos. Solo lo conozco hace 28 años… usted lo recordaba; que desde sus 14 años que es parte de esta comunidad mercedaria. (05 de abril de 1960 ingreso a nuestra comunidad)

No ha sido fácil poder elegir algunos momentos de su vida como religioso mercedario. Menciono a algunos. Como no mencionar sus años como Superior Provincial (1981- 1990); época no fácil; y como tantas veces lo hemos hablado, que con su tenacidad fue enfrentando los desafíos que tenía nuestra provincia por esa época. Posteriormente solo mencionar su paso por dos de nuestros colegios. El colegio San Pedro Nolasco de Santiago (1993 – 2007), el colegio San Pedro Nolasco de Valparaíso (2011 – 2018) … en las parroquias de el Salto, Chillan, en las casas de formación y actualmente en esta Basílica de la Merced.

Quiero concluir con un recuerdo de ese 22 de junio de 1974 y que usted relata en su biografía.

“… Fue un día espectacular. Fue en la Basílica de la Merced de Santiago y estaba repleta de fieles, con un gran coro de jóvenes que impregnaron este templo con magnificas melodías, como “Jóvenes, Cristo Jóvenes necesita el mundo de hoy…”

P. Anselmo que tenga un bonito día… lo hemos preparado con mucho cariño.

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