el viento

Estar Prevenidos

Hno. Luis Gmo. Barrios, ssp
Pía Sociedad San Pablo

Estamos iniciando el Adviento, un tiempo de espera que termina con la Navidad, en la que Jesús nace. Es el momento de preparar la corona de Adviento y encender la primera vela, y ya comenzamos a ver, oler y sentir que la Navidad está a la vuelta de la esquina, lo que nos trae la esperanza de un mundo mejor.

De manera especial, este año, que lo hemos pasado en cuarentena, deseamos, ardientemente, que vengan tiempos mejores, que ya no vivamos con una mascarilla en el rostro, lavándonos frecuentemente las manos y manteniendo la distancia social con nuestros semejantes cada vez que salimos. Lo hemos comprendido, han sido medidas sanitarias necesarias para evitar el contagio, pero, ya estamos cansados de eso. Ya basta.

En el evangelio de hoy, Jesús nos insta a estar prevenidos, como el centinela en una torre, como el guardia nocturno en una fábrica, como el portero de un edificio, como muchas personas que realizan labores nocturnas de vigilancia. Porque nunca sabes en qué momento vendrá la sorpresa, la amenaza o el peligro.

Cuando apareció el COVID-19, fue de repente y estábamos desprevenidos. Llegó y nos confinó en nuestras casas y nos dio miedo. Muchos hermanos murieron y otros aún están luchando en una cama de hospital. Nada hacía presagiar que el virus llegaría a cambiar nuestra cotidianidad. Ahora sólo estamos a la espera de una vacuna, para terminar con esta incertidumbre que nos ha afectado a todos.

Debemos estar atentos, para reconocer a Jesús en el pobre, el desvalido, el abandonado, el enfermo, el triste, el sediento, el hambriento. No dejemos que Jesús pase inadvertido. Tampoco dejemos nada pendiente con nuestros seres queridos y cada día digámosles cuántos los queremos y lo que significan en nuestras vidas.

Que tengan una Navidad con cena en la mesa, la familia completa y un año 2021 sin coronavirus.