Hna. Yolanda Guajardo G.HSJ
Hijas de San José Protectora de la Infancia

Evangelio según San Juan 2, 1-11

Este Evangelio, todos lo hemos leído, reflexionado, compartido, enseñado. Sacerdotes y Diáconos lo predican todos los años; también lo cantamos muchas veces, en las catequesis lo dramatizamos, también es objeto de chistes, los niños pequeños lo dibujan y lo colorean. Los artistas lo pintan, y los místicos y teólogos nos invitan a la profundización de este bello texto Evangélico, escrito por San Juan a quien lo tenemos como el primero y gran teólogo.  Nadie es indiferente a este texto cuando lo leemos o escuchamos y hoy domingo no será diferente. En nuestra mente y corazón, comenzaremos a dar vida a esta lectura, quiero quedarme con estos versículos: “y la madre de Jesús le dijo: no tienen vino, Jesús le contesto: ¿A ti y a mí que, mujer?” Podemos decir que esta es una actitud de Indiferencia, que todos/as experimentamos en algún momento de nuestra vida ante situaciones que se nos presentan; pero gracias a Dios siempre hay alguien que no cree en esa actitud que está presenciando, miro más allá de mi apariencia y palabras , como la Virgen María da una orden que nos impulsa y nos obliga a actuar “ Haced lo que él les  diga” nos centra en nuestra obligación, en nuestro compromiso frente al otro, nos hace olvidar nuestras escusas y tal vez nuestras limitaciones y nos anima maravillosamente a actuar en bien del otro y lo más grande en nombre de Dios, como es propio de un Religioso/a. “ y las llenaron hasta arriba”: qué maravilla, invitación a dar sin límites, sin medida, y en este caso es agua, lo que significa el agua para el ser humano, la vida; Religiosos/as llamados/as a dar vida sin ningún reparo. Estamos en periodo de vacaciones, aprovechemos estos días o meses para retomar fuerzas y cuando retomemos nuestras actividades apostólicas puedan decir de nosotros/as, como termina el texto de las  bodas de Caná  “Así, en Cana de Galilea, Jesús comenzó sus milagros, manifestó su gloria y sus discípulos; creyeron en el” Un abrazo fraterno a todo el que lea esta sencilla reflexión,  reciban mis sinceros deseos de un buen año 2019. ¡Oremos unos por otros!

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