EL VIENTO SOPLA 2020

Comentario Evangelio 13 de Diciembre

Hna. Salomé Labra
Misioneras Siervas del Espíritu Santo

La realidad de incertidumbre cotidiana que nos plantea la presencia del Covid19 habitando el cuerpo de algunos de nuestros hermanos/as que nos rodean y que nos desafían a vivir prevenidos, cuidándonos para cuidar, como la seguidilla de manifestaciones de descontento ciudadano que se sigue dando en la región metropolitana, son parte del contexto en que resuena la Palabra de Dios que nos ofrece la liturgia del tercer domingo de adviento.

Estas situaciones, a lo largo de este año, nos han invitado a entrar más profundamente en el acontecer de la historia y a reconocer que “en medio de nosotros hay uno que no conocemos”, que nos desconcierta con su modo de desafiarnos a salir de lo acostumbrado para volver a lo esencial y recrearlo, buscando reconocer al otro/a como un hermano/a tan valioso como cada uno/a de nosotros/as lo es. Uno que nos ha ido revelando la sabiduría de los sencillos, la solidaridad entre los pobres y el valor de servicios que habían perdido su significancia en nuestros entornos.

Así, vemos que Juan da testimonio en el evangelio con una claridad desconcertante para quienes le preguntaban, que él no era el Mesías, ni Elías, ni Profeta… “Yo soy la voz que grita en el desierto: allanad el camino del Señor”, muy consciente de que “no era Él la luz, sino testigo de la luz”. Y en la certeza de lo que él es, se pone al servicio de la misión de preparar el camino… en esta actitud radica el gozo y la alegría de la cual nos habla Isaías, la de saberse elegido y llamado a una misión específica “me ha enviado a dar la buena noticia a los que sufren…” ¿Cómo te percibes tú y que posibilidades te plantea esa percepción?

Es el gozo y la alegría que encuentro en las mujeres y hombres que se han organizado con las ollas comunes; en quienes han recolectado parte de su trabajo para compartirlo con quienes pasan más necesidad; en los que se han esmerado por seguir fiel en su trabajo pues de ellos depende la vida de otros; de los que se van preocupando por alimentar la esperanza con iniciativas innovadoras que buscan vincular a los que están más expuestos a la soledad; de quienes acompañan silenciosamente el dolor, la búsqueda de sentido, la violencia que los daña y que se vuelca hacia otros/as… te invito a mirar tu entorno ¿dónde percibes el gozo y alegría genuina de aquellos que simplemente aman lo que son y lo que hacen?

Creo, que este tiempo, amplía nuestra mirada y nos permite reconocer en lugares que poco frecuentamos “que en medio de nosotros hay uno que no conocemos” y que, al acercarnos a ellos, somos sorprendidos por las Buenas Noticias que comunican. Personalmente, puedo compartirles que me he sorprendido profundamente de la cantidad de profesionales jóvenes que tiene interés en llevar y llevan adelante iniciativas de innovación social hacia los niños, adultos, ancianos, mujeres, con capacidades diferentes, el medio ambiente, etc. Proyectos que buscan responder a las necesidades de personas y grupos, haciéndolas protagonistas de su crecimiento. Como no “desbordar de gozo con el Señor” que sigue invitándonos a participar en los espacios en que podemos potenciar la vida y misión que cada uno/a está llamado a concretar como testigo de la luz que arde dentro de su corazón.