EL VIENTO SOPLA 2021

Comentario Evangelio 10 de Octubre

Mirándole con ternura…

Hna. Lourdes López FMM
Franciscana Misionera de María
Misionera en Ruanda

Decimos con frecuencia que «los ojos son el espejo del alma «, creo que hay una verdad profunda en estas palabras. De hecho, es a través de la mirada que logramos comunicar lo que las palabras no alcanzan.

Es cierto, la persona que se acercó a Jesús tenía en su corazón el ardor de un fuego que no lograba comprender; buscaba algo más en su vida y tuvo el coraje de arriesgarse a mirar y a ser mirado.

¿Qué encontró la mirada de esta persona en Jesús?

Un espacio de acogida donde expresar sus deseos, sueños, temores y luchas, encontró una persona en quien confiar sin temor a ser juzgado tal vez encontró su propia libertad. En realidad, Jesús fue y su acompañante para discernir el sentido de su vida.

¿Cómo es que Jesús ha mirado a la humanidad, a esta persona en concreto?

Leyendo el Evangelio de hoy, me viene al corazón una canción que Teresa Parodi escribió a su hija: «Canción para Verónica» y que transcribo aquí.

Hija mía mi amor,
Que linda estabas
Cuando fui a despertarte
Esta mañana
Tantas cosas pensé
Y no dije nada
Que crecida te vi
Mi amor que larga
Las palabras ya ves,
jamás alcanzan
Si lo que hay que decir
Desborda el alma
Pero atiende bien
Cuando haga falta
A tu lado estaré
Por si me llamas
Pequeña mía, por si me llamas
El país que soñé
Que tú habitaras nos cuesta dolor,
Sudor y lágrimas
Pero existe mi bien
Con tantas ganas
En tus ojos lo vi
Esta mañana
No lo olvides jamás
Pequeña y canta,
Es hermoso vivir con esperanzas
El amor puede más
Que lo que pasa
Eso quise decir
No halle palabras,
Pequeña mía
No halle palabras
Creo profundamente que así no
Tal vez la pregunta que me queda en el corazón es…

¿Soy capaz hoy de dejarme mirar por Jesús? Y eso significa permitir que la mirada del Dios Humano atraviese la vida, es hacerme vulnerable para dejarme acompañar… para encontrar la mirada de Jesús en mi historia, en mi presente, en el futuro… esa mirada que me permite comenzar a mirar cada ser humano, desde el amor incondicional que descoloca el poder y me deja al servicio y a la escucha que germina la vida, la vida que ya está presente en cada ser humano y que, al encontrar un espacio acogedor encuentra también la posibilidad de extender las alas para volar… o quedarse en el mismo lugar… es decir, es aprender a amar como Dios nos ama, dejando la libertad a cada persona para responder sin cambiar nuestro amor.

Hna. Lourdes López FMM Franciscana Misionera de María Misionera en Ruanda