coronavirus

Por: Pablo Fontaine ss.cc.

Queridos amigos y amigas, servidores de la salud:

Les ha caído a ustedes, una carga de trabajo y de responsabilidad excesiva, y todo eso unido al riesgo de cada día y a la preocupación por sus familias y por todo lo que ocurre.

No es raro que alguna “cabeza loca” les haya hecho el vacío, temiendo que sean portadores de contagio. Serán muy pocos los que tengan esa reacción. En cambio, la inmensa mayoría del país, mira asombrada la tarea de ustedes y la agradece con toda el alma.

Pero, yo los invito a considerar otro aspecto de este momento de sus vidas: cuando ayudamos a alguien, aunque sea en una mínima medida, sentimos un placer muy justo y legítimo. Pero pocas veces en la vida, se nos presenta la ocasión de colaborar en una obra tan hermosa, con un peligro tan grande y con tanto riesgo.

Quiero decir que éste es el momento de ustedes. Es la hora de reinventarse con fuerza, con coraje y humildad. Con el corazón abierto para gustar una nueva felicidad: seguir la Palabra y el ejemplo de Jesús.

No sé qué ideas tendrá cada uno de ustedes sobre él. Pero lo menos que se puede decir es que ayudó a enfermos y a marginados, a pobres y a ricos, sintió miedo y sufrió a veces la incomprensión- su familia lo creyó “loco”. Y señaló que esta práctica sería como el salvoconducto para entrar en un mundo nuevo por el cual llegó a entregar su vida.

“Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento; estuve sin ropa y ustedes me la dieron; ESTUVE ENFERMO Y ME VISITARON; estuve en la cárcel y vinieron a verme. Los justos preguntarán: “Señor cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer, etc….” El rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” (Mt 25)

Les saluda fraternalmente

Pablo Fontaine ss.cc.

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