Gioconda Marín Bustos, nació el 18 de octubre 1933 oriunda de San Carlos, Hija legitima de Augusto y Novara. Ingresó a la Congregación en 1956 a la edad de 21 años

Para las Hermanas de la Purísima Concepción de la Santísima Virgen María de Chillan y para todos aquellos que alguna vez la conocieron recordarán de ella una mujer con una energía vital, consagrada al servicio de aquellos desposeídos y sufrientes que Dios puso en su camino.  La Hermana Paulina   fue incansable, con tenacidad y una fuerza que le acompañó para lograr las metas que se proponía. Nuestra hermana fue un testimonio de vida laboriosa y de generosa bondad   que se reflejó en el apostolado de la, educación y formación humana integral, su solidaridad llegó a comunidades campesinas, con numerosas familias, centenares   de niños, niñas y adolescentes… las socorrió con mano franca abierta, fraterna y sincera.”   Trabajo en el liceo de Pemuco y en la rehabilitación de alcohólicos, en Quiriquina y Pueblo Seco pastoral directa, en el Colegio de la Purísima aquí en Chillan, en la catequesis familiar, en el Hogar de Niñas en Pemuco, en el Hogar de ancianos en Santiago, en las comunidades de Base del templo San Francisco. Su misión más hermosa la desempeño en la pastoral directa en las comunidades rurales de esta provincia.

Seguramente en esta última estación del Vía Crucis que le toco vivir por estos largos quince años, ha ido acompañada por el amor que dio a tantos hermanos, aquellos, atendió, escuchó, comprendió, acogió y por sus familiares con los que estuvo siempre cercana. Después de todo Cristo mismo nos dijo de que se compone el equipaje que portamos “porque tuve hambre, porque tuve sed, porque estaba enfermó… (Mateo 25,35ss) Se puede escribir mucho más y seguramente las personas que la conocieron pueden decir más cabalmente   todo lo que  la hermana Paulina sembró, para nosotras queda esa sonrisa franca, nuestra hermana fuerte como un abrazo que abarca todo y que al final del camino el Padre quiso probar en ella el último regalo que faltaba la “corona de espinas” de la enfermedad que nuestra hermana   quiso hacerla a su modo, pero que Cristo le dio como aquella que porta en la cruz. Como dice nuestro Hermano Francisco la Hermana muerte llego también para ti ayer 14 de enero.

Querida hermana estamos seguras que para ti resonó aquella voz que todos queremos oír “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el Reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo” (Mateo 25, 34.)

Paz y Bien