Obispo Osorno

Con gran alegría, aplausos, agitando pañuelos blancos, la comunidad diocesana de Osorno recibió al obispo Jorge Concha Cayuqueo en la Catedral San Mateo Apóstol este domingo en la eucaristía, en que asumió como pastor titular de la Iglesia local.

Vía:Iglesia.cl

Los fieles venidos del centro, de Rahue, de la costa y la cordillera repletaron el templo mayor para festejar, acoger y agradecer a Dios por la llegada del nuevo pastor de la Iglesia osornina, quien de manera previa a la celebración eucarística realizó la profesión de fe y fidelidad a la Iglesia, en presencia del Nuncio Apostólico, mons. Alberto Ortega, los obispos presentes y el clero diocesano.

En la ocasión, el representante del Papa en Chile presentó y leyó las “Letras Pontificias” al Colegio de Consultores e inmediatamente, junto al hasta entonces electo Obispo de Osorno, se dirigieron hasta el frontis de la Catedral, lugar en que mons. Jorge besó la Cruz e ingresó por el pasillo de la nave central del templo, donde fue presentado por mons. Ortega a la asamblea, y recibido con júbilo y distintas expresiones de cariño. También hubo un momento de silencio orante, de rodillas ante Jesús Sacramentado.

Toma de posesión de la Iglesia osornina

Al finalizar este espacio de encuentro personal con el Señor, se dio inicio a la Santa Misa con la entrada solemne y el Canto del Misionero. Posteriormente el Nuncio Apostólico leyó ante la asamblea la Bula del nombramiento del obispo de la Diócesis de Osorno, y repicaron las campanas anunciando la presencia del nuevo pastor.

Posteriormente, el padre Dennis Paredes, párroco de la parroquia Sagrado Corazón, en representación de la Iglesia diocesana, dio la bienvenida al nuevo Pastor: “Hoy es un día de gracia, un día de júbilo, estamos contentos y alegres porque nuestro administrador apostólico, el obispo Jorge Concha Cayuqueo, asume como nuevo obispo de nuestra Diócesis de Osorno, “San Mateo Apóstol” insertada en tierra fértil y generosa que se extiende de mar a cordillera, lugar habitado por el pueblo mapuche-huilliche, mestizos, colonos y migrantes”.

El sacerdote diocesano se dirigió al obispo Jorge, y expresó que como clero y consagrados y consagradas “le manifestamos nuestra disposición a colaborar y a dejarnos acompañar. Usted ya nos conoce y ratificamos nuestro deseo de vivir la comunión, la fraternidad y la reconciliación, vivimos en la esperanza y trabajamos para que pueda venir el Reino”.

Manifestó además el querer y la necesidad, como Iglesia Diocesana, de caminar junto al pastor, lo que significa asumir y afrontar unidos las dificultades, en un horizonte esperanzador, con el compromiso de cada uno y cada una, en hacer un “trabajo pastoral orgánico y dinámico, abordando una iglesia más abierta y cercana”.

También se refirió a la contingencia social “donde el abuso de poder y la represión se abalanzan contra los que alzan las voces y se movilizan en las calles reclamando los derechos y una vida con dignidad, realidades en las que nuestra Iglesia también se ha visto involucrada y ha perdido credibilidad como institución, por ello es importante que no demos la espalda al clamor del pueblo que sufre las desigualdades sociales, por lo cual debemos impulsar nuestra misión profética, no dejarnos amedrentar por la crítica mal intencionada, sino ser portador de lo más preciado y fundamental para nosotros: La Palabra del Señor”.

Finalmente, pidió al obispo diocesano ayuda y guía en el descubrir la voluntad de Dios “en nuestras vidas, en este tiempo, en nuestro ambiente, para tener los mismos sentimientos de Jesús”. También solicitó cercanía con el clero y apoyo para hacer propia “la causa de los más pobres y marginados, para aproximarnos a todo lo humano, que nos despojemos de todo sentido de poder y de superioridad”.

Saludo del Nuncio Apostólico

“Me alegra presentar este saludo, en este día de fiesta, de alegría para todos”, así inició su saludo a la comunidad y al nuevo Obispo de Osorno, el representante del Santo Padre en Chile, mons. Alberto Ortega, quien felicitó a mons. Jorge y a toda la diócesis “agradecemos al Papa el don de un nuevo pastor, un pastor que ustedes ya conocen porque han compartido con él este tiempo”.

También transmitió a la comunidad diocesana el saludo afectuoso del Papa Francisco, y agradeció a Dios por esta celebración en que la Diócesis de Osorno recibe a su pastor, a su Santidad por “este nombramiento y al obispo Jorge por su sí al Señor, y a ustedes (la asamblea) por su sí a Dios y su disposición para celebrar esta fiesta. Pidámosle al Padre que podamos seguir renovando cada día este sí, que nos permite seguir caminando juntos”.

Rito de Adhesión y Obediencia

Inmediatamente después de las palabras del Nuncio, se procedió al momento de acogida, adhesión y obediencia de la comunidad diocesana al nuevo pastor de la Iglesia local, en que el Colegio de Consultores, el clero, una religiosa en representación de los miembros de los Institutos de Vida Consagrada, una familia con sus hijos y dos jóvenes, manifestaron su afecto y compromiso de cooperar en su labor.

Con este rito, el obispo Jorge Concha Cayuqueo, tomó posesión de la Sede Episcopal de la Diócesis de Osorno, donde ejercerá su ministerio como pastor de esta porción del Pueblo de Dios que le fue confiado, para que junto al presbiterio guie a los fieles, según la voluntad del Señor.

De este modo, el sexto obispo de la Iglesia osornina celebró y presidió su primera eucaristía, y en la cual, al momento de la ofrenda, el obispo Jorge, junto a mons. Ortega, bajaron hasta la cripta de Monseñor Francisco Valdés para hacer oración por los fieles de la Diócesis de Osorno y su nueva misión como pastor en esta provincia.

Obispos que Acompañaron

De distintas diócesis de nuestro país llegaron hasta la Iglesia osornina algunos obispos para acompañar al nuevo obispo de Osorno:

Mons. Bernardo Bastres Florence, obispo de Punta Arenas; mons. Luís Infanti de la Mora, de la Diócesis de Aysén; mons. Fernando Ramos Pérez, de la Arquidiócesis de Puerto Montt; el Administrador Apostólico de Valdivia, pbro. Gonzalo Espina Peruyeo; mons. Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, de la Diócesis de Villarrica; mons. Sixto Parzinger Foidl, obispo emérito de Villarica; mons. Héctor Vargas Bastidas, sdb, de la Diócesis de Temuco, mons. Juan Ignacio González Errázuriz, obispo de San Bernardo, mons. Celestino Aós Braco, de la Arquidiócesis de Santiago, Mons. Galo Fernández Villaseca, de la Diócesis de Talca, Mons. René Rebolledo, de la Arquidiócesis de La Serena y mons. Fernándo Chomalí Garib, de la Arquidiócesis de Concepción.

Homilía del Obispo de Osorno

En su primer mensaje como obispo titular de Osorno, mons. Jorge Concha Cayuqueo dio gracias a Dios por su familia sanguínea y espiritual, por la familia franciscana, por quienes ha compartido a lo largo del camino de su vida, y por la asamblea reunida en la eucaristía. Agradeció por la capacidad de maravillarse con la riqueza y belleza de la región e invitó a cuidar el don precioso de la creación, a dar gracias por el amor de Dios en nuestras vidas y por la vocación a lo que llamó a cada uno.

También señaló que “esta misión es una gran responsabilidad, que yo libremente he aceptado, y superando el temor y temblor que dicha misión me produce, puedo decirles que es la confianza en ustedes y, sobre todo, la confianza en la gracia de Dios, que viene en ayuda de todos para bien de su pueblo, las que me estimulan a superar esos temores y me hacen entregarme sin reserva y con mucha esperanza a este servicio, al que el Espíritu Santo me consagra”.

Expresó su compromiso y el espíritu que le anima con las palabras de la Plegaria Simple. Y dijo “Pero, si arrastrado por mi debilidad llegara a caer en ofensa a ustedes, pido al Señor la fuerza necesaria para seguir el ejemplo del Papa Francisco, quien, reconociendo la ofensa hecha a Osorno, tuvo el coraje de enviar su Delegado para pedir perdón. Con estos sentimientos pido al Señor su ayuda para perseverar en la fidelidad en la misión de Pastor del Pueblo de Dios en la Diócesis de Osorno y le pido también para que progresemos en la unidad como Su Iglesia”.

En cuanto a sus propósitos, compartió que es necesario “renovar el compromiso evangelizador misionero”, “dar pasos de renovación de nuestra Iglesia en sus estructuras” y que es menester cambiar o actualizar la vocación de servicio de nuestra Iglesia. Recordó además que “Los pobres en el corazón de la Iglesia, porque están en el corazón de Cristo el Señor”.

En la ocasión, el sexto obispo de Osorno se refirió al conocido tema de los abusos de menores por parte de miembros del clero, lo que ha creado “una situación que nos avergüenza profundamente. A ello se une el abuso de poder en el que fácilmente caemos los clérigos”, y añadió “Tenemos mucho de que pedir perdón, pero sobre todo mucho que cambiar. De ahí que, el camino iniciado en todas nuestras Diócesis, también aquí en Osorno, lo seguiremos haciendo con decisión, superando las dificultades y optimizando lo mejor posible el servicio de acoger, acompañar y reparar a las víctimas así también el esfuerzo por la prevención, para que no haya más abusos en el ámbito de nuestra Iglesia”.

En nuestra Iglesia servidora en el Chile de hoy, con humildad y a veces hasta humillada, dijo el obispo “debemos estar disponibles al servicio del bien para todos. De partida con nuestra oración dirigida al Señor de la historia y de todos los pueblos por la paz y la justicia, por la unidad y el progreso de todos los pueblos”.

Agregó que “Vivimos un tiempo muy especial, tiempo con dolores como de parto. Esperemos que lo que vivimos como nación nos permita transitar hacia un país más justo y que seamos de verdad un país de hermanos y hermanas, en que disminuyan o se terminen tantas brechas, desigualdades, discriminaciones que no son de la vida entre hermanos. Esto no tiene color político partidista, es una demanda de humanidad, de mayor dignidad y que sin duda por todos es deseado y buscado”.

“Los caminos de la paz son los que hacen perdurar lo que las sociedades construyen. Nuestro compromiso es también por la búsqueda de acuerdos mediante el diálogo, el encuentro, el entendimiento. Hoy es el día internacional de la mujer, y reconocemos que muchas de las demandas que las mujeres gritan en las calles las compartimos plenamente, y reconocemos que como Iglesia debemos expresar mejor la fraternidad que decimos”, enfatizó.

Con lo anterior, agregó el obispo Jorge, “considero que mi servicio como Obispo de Osorno ha de estar centrado, desde el primer momento, en dos desafíos imprescindibles, transversales y mutuamente vinculados entre sí: dinamizar continuamente la actitud misionera de nuestra Iglesia, y renovar la estructura eclesial diocesana, que nos ayuden a ser una Iglesia cercana, solidaria y testimonial que muestre a Jesús”.

“Queridos hermanos y hermanas, no se trata de comenzar un camino nuevo; el Pueblo de Dios en Osorno tiene un largo recorrido como Historia de Salvación que hemos de seguir, y en los últimos años son muchas las dificultades y conflictos que le ha tocado vivir. Un agradecimiento muy sentido al Señor por esta iglesia particular de Osorno, que desde ahora es mi nueva familia, por su historia, por sus hijos e hijas, por los pasos que ha dado en el pasado y por los que está dando en el presente”, señaló y enfatizó; “Ahora, una tarea de todos es procurar la paz y fortalecer la unidad, tan deseada por el Señor para sus discípulos”.

“Al final de este saludo les pido fraternalmente su oración continua para que cumpla sin reserva este servicio del Señor, mientras hago mía esta hermosa oración de San Francisco: Sumo y glorioso Dios, Señor mío Jesucristo, ilumina, te ruego, las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta; sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento”. (San Francisco de Asís, Oración ante el Cristo de San Damián).

También se encomendó a que “María Santísima, San Mateo, Patrono de la Diócesis y San Francisco de Asís, a todos nos ayuden, queridos hermanos, a ser discípulos misioneros del Hijo de Dios Amado, siguiendo el ejemplo del Venerable Siervo de Dios Monseñor Francisco Valdés Subercaseaux, primer Obispo de la Diócesis”.

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