el viento

“Dejad crecer juntas las dos cosas hasta la siega”

Hna. Yolanda Guajardo G.
Hijas de San José Protectora de San José

¿Se han encontrado ustedes alguna vez diciendo, “este no es de los trigos muy limpio” ?, ya veo que se sonrieron… No se necesita ser especialista en enfermedades Psiquiátricas para saber cuándo es una persona NO tiene buenas intenciones, y también podemos diferenciar cuando alguien es enfermo y puede dañar.

En la vida, nos encontramos y convivimos con personas así; se está cumpliendo esta parábola que la escribe San Mateo y la enseño Jesús. “Dejad crecer juntas las dos cosas hasta la siega;” En esta tierra, hay espacio para todos, buenos y malos, lo dice el mismo Señor, en otra de sus enseñanzas, “el Sol está sobre buenos y malos”. Nosotros no somos, los que debemos dar un juicio, este es malo o este es bueno, El Señor nos manda a mostrar, el amor y la misericordia, con nuestro ejemplo de vida, como Él lo realizo en su vida pública, por eso es que nos dice, llegar hasta el final y Dios se encargara de separar “Recoged primero la cizaña y atadla en haces para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”.

En estos tiempos de pandemia que nos toca vivir, esta parábola, se hace nuevamente actual, la enseñanza del Señor está aún más vigente; Tenemos que convivir con un enemigo invisible, un enemigo sembró esta “cizaña” , mientras nosotros estábamos tranquilos( dormían, dice el evangelio), queremos deshacernos de él y no podemos, ya que no hay forma, nos dañaríamos a nosotros mismos, tenemos que esperar la intervención de otros( ya sea con una vacuna, el respetar las normas establecidas por el ministerio de salud, etc.,).

También en esta pandemia, este enemigo está sacando lo peor y lo mejor del ser humano en todas sus dimensiones. Pero el Señor nos llama, a ser solidarios, comprensivos, misericordiosos, a mirar con los ojos de Dios la realidad, ver donde otros no ven, así como mira el campesino su siembra, lo cuida con paciencia, la defiendo con esmero, sacrificio, debemos ejercitar el amor que caracteriza al seguidor de Cristo. Tenemos la libertad en este tiempo de pandemia (tiempo que Dios nos da la posibilidad) para, comportarnos como la cizaña o el trigo, dentro de nuestras comunidades religiosas, parroquiales, o en cualquier grupo humano que nos desenvolvemos, pero el decir si es bien o es mal le corresponde a Dios.

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