El Viento (2)

“Uno de ellos, viéndose sano, volvió glorificando a Dios en voz alta”

Hno. Joaquín Blanco
Hnos. Menesianos

Evangelio Según San Lucas 17, 11-19.

Hoy, como vida religiosa queremos  “volver atrás alabando a Dios en voz alta y arrojarnos a tus pies Jesús, como discípulos y discípulas , con el rostro en tierra, dándote gracias” (Lc.17, 15-16)

  • Porque solo Tú nos salvas haciéndonos vivir de manera agradecida.  Nos haces  reconocer la vida como buena y  mirar el mundo con amor y simpatía. Tú purificas la mirada cargada de negativismo, pesimismo o indiferencia. Nos haces apreciar todo lo que hay de bueno, hermoso y admirable en las personas y en las cosas, en nuestra situación actual como vida consagrada y en nuestra historia. Tú nos enseñas a disfrutar aquí y ahora de lo que vamos recibiendo de manera gratuita e inmerecida. ¡Gracias Señor!
  • Porque Tú nos salvas hoy sin merecerlo, por pura donación tuya, Señor. Todo es gracia, todo es regalo inmerecido. Nada es posible entre nosotros – la fidelidad, la alegría, la pastoral vocacional, el servicio misionero, la fraternidad, la pobreza liberadora, la virginidad apasionada, la obediencia creativa… – sin tu “compasión, Jesús Maestro” (Lc 17, 13). ¡Gracias Señor!
  •  Porque nos reconocemos “leprosos lejos de Ti” (Lc 17, 12), cautivos de una red invisible de barreras y prejuicios, de costumbres e historias que forman parte de nuestro ser y que  nos dictan a quién amar y a quién rechazar, con quién andar y a quién evitar… y solo “tu misericordia, Jesús , Maestro”  es sanación, inclusión y renovación. ¡Gracias Señor!
  • Porque Tú “nos ves” (Lc 17, 14)  con aire triste y pesimista, perdidos en el aburrimiento, la monotonía y la indiferencia y nos envías a las periferias existenciales donde Tú nos “levantas, nos pones en camino y nos regalas la fe que nos devuelve la vida” (Lc 17, 19). ¡Gracias Señor!
  • “Fijos los ojos en Ti, Señor Jesús, que inicias y perfeccionas nuestra fe” (Heb 12, 2) agradecemos tu llamada a seguirte como religiosos y religiosas. Optamos de nuevo por Ti y por tu causa, ahora, dando gracias  por ser débiles, pocos y frágiles. Te reconocemos como único Señor y  Salvador y te rogamos nos permitas entregar la vida por el Reino y así otros “vuelvan a Ti para dar gloria a Dios” (Lc 17, 18).
  • Celebramos hoy la Acción de Gracias por excelencia: La Eucaristía. Unidos a Ti, Señor Jesús, en tu Muerte y Resurrección todo agradecemos  a Dios Padre, por Ti, contigo y en Ti. Gracias por los beneficios recibidos: ¡Dios nos ama!. Gracias por todo lo que nos sucede: ¡sólo Dios sabe!. Gracias en la necesidad, en la pena y en el sufrimiento: ¡en Dios confiamos!

Los diez leprosos (Pedro Casaldáliga)

Eran diez leprosos. Era
esa infinita legión
que sobrevive a la vera
de nuestra desatención.

Te esperan y nos espera
en ellos Tu compasión.
Hecha la cuenta sincera,
¿cuántos somos?, ¿cuántos son?

Leproso Tú y compañía,
carta de ciudadanía
nunca os acaban de dar.

¿Qué Francisco aún os besa?
¿Qué Clara os sienta a la mesa?
¿Qué Iglesia os hace de hogar?

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