Queridos consagrados y consagradas:

El Señor nos está haciendo vivir esta cuaresma del año 2020 de una manera muy particular, de una manera que nadie podía pensar o imaginar y que realmente requiere cada día de cada uno de nosotros un cambio decidido de estilo y de modo de vida.

Normalmente en cuaresma se multiplican las iniciativas de caridad y los
momentos fuertes de oración y reflexión para prepararnos con un espíritu renovado y purificado a las fiestas pascuales, y en nuestras comunidades los momentos de celebración y de reunión se hacen también más intensos.

Sin embargo, este año estamos llamados a vivir el tiempo fuerte de la fe, siempre con la misma intensidad, pero de maneras completamente diferentes.

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