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Oración Pro- Orantibus, rezar por los que rezan por nosotros

El domingo dedicado a la Santísima Trinidad, que este año recae el 12 de junio, es la ocasión propicia para rezar también por aquellos, que de manera silenciosa rezan por nosotros día a día. Estos hermanos y hermanas nuestras, son parte de una columna importantísima de la Iglesia, que es la vida contemplativa.

Hay entre nosotros lugares donde se experimenta el encuentro profundo y silencioso con Dios, como padre, esposo y Señor de nuestra vida, que son los monasterios. Éste impulso de alejarse del ruido y buscar el reposo ha inspirado a hermanas y hermanos nuestros a dedicar su vida a rezar para que el mundo pueda tener esa paz del corazón que ellos a través del silencio y la contemplación quieren alcanzar.

La vida de Jesús, sus milagros, eran a menudo precedidos por largas jornadas de oración, de contemplar el rostro del Padre de los cielos, con el cual él se comunicaba cara a cara. Esta experiencia de Cristo, es fuente y origen para que muchos puedan imitar su vida y como María, la virgen orante dedicar su vida al rezo cotidiano tan necesario y eficaz para la vida de la Iglesia.

Les invito a que tengamos un momento de oración por ellos en la misa de este domingo de la Santísima Trinidad, rezar por sus vidas, por sus intenciones, por su perseverancia, así como por vocaciones que se consagren al servicio del Reino de Dios, de manera particular a través de esta forma de vida en la Iglesia que es la VIDA CONTEMPLATIVA.

En la oración de los fieles, por favor incorporar la siguiente oración:

«Hoy queremos pedir de una manera especial por todas las comunidades de Vida Contemplativa de nuestra Arquidiócesis de Santiago, que ofrecen cada día sus sacrificios, trabajos y oraciones por la Iglesia y por todo el mundo; para que, cual faros sigan iluminando la sociedad, y con su entrega generosa en el silencio hagan fecunda la misión de la Iglesia. Recemos así mismo por vocaciones a esta forma de vida religiosa».
Oremos.

Hoy más que nunca necesitamos de la oración, por nosotros, por nuestra Iglesia, sus pastores, por nuestro país, por el mundo, desgarrado por guerras y violencias. La súplica orante y perseverante de éstos miembros silenciosos son seguros para que nuestro mundo pueda volver a su centro que es Dios y así fundar los cimientos de la civilización de la paz, la solidaridad y el amor.

Ese día en vivo, desde el Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad haremos oración a través del rezo de vísperas, que transmitiremos a través de las redes sociales de www.Iglesiadesantiago.cl y que están todos invitados.

Agradecido desde ya por su acogida a unirnos en oración.


Le saluda y bendice,

Rodrigo Delazar M. IPSch
Vicario para la Vida Consagrada
E Institutos de Vida Apostólica