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Prevención y transparencia

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Superiores de congregaciones religiosas en Chile expresaron su firme voluntad de enfrentar y prevenir toda situación que pueda dañar a terceros.

Al concluir una asamblea extraordinaria dedicada a este tema particular, los Superiores y las Superioras Mayores de Congregaciones religiosas agrupadas en la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile (CONFERRE) entregaron una declaración pública en la que adhieren y hacen suyos «los principios fundamentales e irrenunciables que guían la acción de la iglesia en la prevención de los abusos contra menores y que están expresados en las Líneas Guía» de la Conferencia Episcopal chilena.

Al mismo tiempo, dieron a conocer el documento que los consagrados en Chile asumen como instrumento orientador común, titulado «Normas y procedimientos en caso de acusaciones de cualquier naturaleza en materia eclesiástica contra religiosos y religiosas», preparado por la Comisión de Prevención de nuestra Conferencia.

Hemos fallado… Pedimos perdón
En su declaración como consagrados reconocen que «hemos fallado en el tratamiento y la prevención de situaciones de abuso sexual de menores y de otros hechos delictivos en que se han visto implicados miembros de nuestras congregaciones. Estas situaciones han dañado la dignidad de personas – a menudo niños, jóvenes y adultos vulnerables – que habían puesto su confianza en nosotros y en nuestra misión. A todos pedimos sincero perdón y les manifestamos que estamos llevando a cabo un genuino esfuerzo para que estos hechos no se repitan».

Al mismo tiempo adhieren y hacer propios los «principios fundamentales e irrenunciables que guían la acción de la iglesia en la prevención de los abusos sexuales contra menores y que están expresados en las Líneas Guía (de la Conferencia Episcopal de Chile), a saber: la prioridad absoluta de la protección de los menores de edad y de los adultos vulnerables; la integridad de nuestra consagración a Dios y a los hermanos, que nos exige una consecuente coherencia de vida; el compromiso de transparencia ante la sociedad respecto de nuestra vida y de nuestra conducta; y la colaboración con la sociedad y sus autoridades para que el derecho y la justicia actúen plenamente en estas situaciones».

Los religiosos se comprometen a aplicar con prontitud las normas y procedimientos de la Iglesia para tratar denuncias de abusos, así como las obligaciones que les impone la ley civil. También se comprometen a implementar en sus congregaciones, desde su particular realidad, las estructuras e iniciativas necesarias para abordar en los campos propios los casos de abusos: acoger denuncias, contribuir a la prevención y proveer acompañamiento a las víctimas.

Conscientes de la importancia de una adecuada formación de los actuales y los futuros religiosos, anuncian que fortalecerán en sus itinerarios formativos la atención a ámbitos como la maduración afectivo-sexual, el ejercicio de un sano liderazgo que usa evangélicamente la autoridad y la capacitación específica en materias relacionadas con la prevención del abuso sexual. «En un plazo de dos años, esperamos que todos los religiosos de Chile hayan tenido una capacitación básica en los diversos aspectos involucrados en la dinámica del abuso sexual, dada en sus Congregaciones, en CONFERRE u otras instancias de la Iglesia».

«Las religiosas y los religiosos de Chile renovamos hoy nuestro compromiso y determinación para que la Iglesia sea un espacio sano y seguro para todas las personas, especialmente las más vulnerables», concluye la declaración de los Superiores y Superioras.

Vía: Iglesia.cl


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