EL VIENTO SOPLA 2022EL VIENTO SOPLA DONDE QUIERE

Comentario Evangelio 26 de Junio

Hna. Teresa Figueroa Martínez
Carmelita Misionera

Siempre el lenguaje de Jesús es muy exigente y no podía ser menos en el evangelio de este domingo. Hay dos situaciones:

la primera se da cuando los samaritanos no le recibieron, lo que provocó que los discípulos Santiago y Juan reaccionaran con violencia. Lo que contrasta con la actitud de Jesús que les regaña y sigue su camino. Me detenía un momento para preguntarme: ¿Cuántas veces me ha pasado a lo largo de mi vida de seguidora de Jesús, enojarme porque no he visto respuesta al mensaje de Jesús y me detengo perdiendo el tiempo, recriminando, acusando, mostrándome como la sabedora de todo y siendo intolerable con las personas que no piensan igual que yo? ¿Cuántas veces perdemos la meta donde el Señor nos ha invitado y mostrado el camino por defender nuestras propias opiniones, nuestros propios discursos? ¿Qué es lo más importante?

La segunda situación son las exigencias que Jesús coloca a todos nosotros que le hemos seguido. Y las excusas que muchas veces colocamos para no abandonarnos plenamente a lo que Él pide, que en ningún caso es abandonar a la familia, o cortar todo lazo con ella, sino la de no perder en la vida el horizonte, el camino “del anuncio del Reino de Dios”.

Porque anunciar no es fácil. Anunciar el Reino significa una vida que sea creíble, que transparente a Jesús por medio de las palabras, las actitudes, es decir, una vida coherente, animada por el Espíritu, confiada plenamente a Dios, entregada sin reservas a su servicio y a los demás.

Es muy bueno preguntarnos en el hoy de la historia en el hoy de Chile, ¿Cuál es el mensaje que estoy dando? ¿De qué estamos hechos? La de seguir modismos o la de no perder el verdadero anuncio y defensa de la vida en todas sus formas. La de practicar justicia no con discursos sino con vida, con actitudes concretas en nuestras comunidades y el como nos relacionamos entre las hermanas y los hermanos. La de acoger no solo al que piensa igual que yo y tenemos los mismos ideales, sino a aquel o aquella que se atreve a pensar diferente. ¿Hasta donde llega nuestra acogida, tolerancia?

Sí, seguir a Jesús nos coloca en una posición de interioridad que debemos acompañarla con una profunda vida de oración. Se trata de mirar la vida desde Dios, actuar desde Dios, amar desde Dios.

Les invito:

– a renovar nuestra entrega a Jesús y su Reino.
– a dejar de lado las excusas para seguirle libres y sin ataduras.
-a derribar los muros que hemos levantado en nuestro interior frente a los hermanos y hermanas de comunidad que piensan diferentes a nosotros.
-a no responder con violencia, sea con actos, palabras o gestos.

Animémonos unos a otros en este seguimiento. Bendiciones.

el viento