EL VIENTO SOPLA 2019

Comentario Evangelio 21 de Abril

“JESÚS TENÍA QUE RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS”

 María Alicia Briseño
Hija del Espíritu Santo

Evangelio según San Juan 20, 1-9

“Jesús tenía que resucitar de entre los muertos” Con esta frase concluye el evangelio de hoy.

No es casualidad estar celebrando hoy día el domingo de Pascua de Resurrección.

Hemos terminado la cuaresma, tiempo de preparación a la Pascua, la cerramos con el Domingo de Ramos en que recordábamos la entrada triunfal en Jerusalén y después todo lo que implicó su llegada, hasta terminar entregando su propia vida en su Muerte en la Cruz.

Lo primero que esto me suscita es cuestionarme lo siguiente. ¿Sigo como espectadora todo este misterio? ¿O me dejo afectar por esta realidad que hoy se sigue haciendo preste en nuestra historia?

El evangelio nos dice que María Magdalena salió de madrugada, y como vio que habían retirado la piedra, se da cuenta de que el sepulcro está vacío, algo que me interpela es si mi propio sepulcro sigue cerrado, a veces pareciera que también estamos muertas, cuando nos dejamos llevar por el desaliento y no vemos que algo nuevo ha surgido, que ese Jesús al que seguimos está vivo, es la hora en que está amaneciendo, miremos los brotes de vida y también corramos sin cansarnos a anunciar a los demás que Jesús está vivo, corramos a anunciar la alegría de seguirlo desde nuestros Carismas propios.

En Mateo 28,8 dice el texto “Ellas salieron rápidamente del sepulcro y con temor pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos” ¿Desde el espacio donde te encuentras quiénes están esperando esta buena noticia? ¿Hacia dónde tenemos que correr hoy, en este domingo primer día de la semana?

En este momento de nuestra Iglesia, como Vida Religiosa, también nos acompaña el miedo, pero que sea el miedo de no vivir felices, el no vivir en coherencia con lo que el Resucitado nos recordó en esta semana Santa.

Salgamos de los sepulcros personales, comunitarios y eclesiales, que la certeza del Resucitado nos lleve a descubrir estas nuevas formas de llevar el Evangelio ahí donde hay dolor, injusticia, sufrimiento, donde no aceptamos al diferente, etc.

Dice el texto también que los discípulos vieron y creyeron, que los que nos vean felices y enamorados de Dios también crean.

Jesús está vivo, tenía que resucitar de entre los muertos y es lo que da sentido hoy a nuestra fe y a nuestra Consagración.

Pidamos a María nuestra Madre y a María Magdalena que nos enseñen a saber hacer presente a Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia.

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