el viento

“La Fiesta de Corpus Christi” “Fiesta de la Eucaristía”

Hna. Cecilia Ancapán Elgueta
Religiosas Filipenses, Delegada Zona San Felipe Neri.

En el siglo XIII se instituye  esta Solemnidad,  para reafirmar  la presencia real  de Jesús en la Eucaristía. Con cada Eucaristía actualizamos la entrega que hace Jesús por medio de su Cuerpo y su Sangre como alimento para toda la Iglesia en este gran acto de Amor.

En este tiempo especial de pandemia y confinamiento, el Señor se nos ofrece por entero como el alimento  que viene a nutrir nuestra vida, así como los alimentos nos que nos dan  la energía para vivir,  el Cuerpo y la Sangre de Jesús  se nos entrega para fortalecer nuestra vida, para revitalizar toda nuestra existencia. Jesús se entrega para ser compartido y repartido  como alimento vital para  la humanidad entera y sin ninguna reserva.

Este texto del Evangelio de hoy forma parte del discurso del Pan de Vida, Jesús se presenta  como el verdadero Pan bajado del cielo, es Dios que lo da.

Jesús con su cuerpo y sangre nos regala la Vida eterna, esa vida en plenitud que ningún otro alimento nos puede dar.

Si le acogemos y aceptamos alimentarnos  de Él, pasamos a formar parte de su propia vida que nos compromete a hacer de su presencia la esencia de nuestra existencia,   lo mismo  que nuestra vida unida a Él nos compromete a ser testimonio de este compartir, estamos llamados y llamadas a hacer de nuestras vidas en las diversas expresiones reflejo de la vida de Cristo, un tremendo desafío que sólo es posible si acogemos su gracia.  Para entregarnos   sin reservas al Plan de Dios y a los hermanos. Siendo  alimento para todas las personas que carecen y necesitan ser alimentados con su Palabra y su vida, 

Al recibir el Cuerpo y la Sangre de de Jesús estamos  recibiendo íntegramente la  vida de Dios, que nos une a Él, Jesús, nos llama a compartir esta  común unión  no sólo  con Dios sino con los hermanos.

En este tiempo de pandemia, el Señor sigue haciéndose presente en medio de quienes más lo necesitan, espiritualmente podemos recibirle cada día. Descubramos su paso en todo lo que acontece. ¡Feliz día del Señor!

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