el viento

Hna. Claudia Muñoz, aci
Esclavas del Sagrado Corazon

Ya no pueden morir porque son hijos de Dios nuestro Dios es de vivos y no de muertos

Con estas afirmaciones contesta Jesús a los saduceos cuando le ponen por delante una tramposa encrucijada de palabras y preguntas. Jesús desarticula sus ironías y proclama con fuerza “¡Ya no pueden morir!”, la muerte está vencida por la paternidad-maternidad de Dios que nos une filialmente a Él y nos hace sus hijos.

Hoy, en medio de esta profunda crisis, creer y acrecentar la confianza en un Dios de vivos, (Dios de “despiertos” y no de muertos adormilados), no resulta fácil y espontaneo, resulta muy difícil.

En muchos sentidos, nosotros mismos hemos roto sistemáticamente los puentes de confianza que nos unían a un Dios de vida. Quebramos los puentes y apagamos los faroles de luces que conducían hacia Él. Por eso, hoy es duro y devastador ver romper calles, luminarias, incendiar edificios, estaciones de metro, supermercados… Chile se siente devastado frente a esta destrucción y a la vez tremendamente responsables, tristemente responsables porque llevamos varias décadas de romper puentes de equidad y de incendiar construcciones de justicia.

Jesús dice a los saduceos: “No me hagan preguntas irónicas, no me hagan caer en sus juegos de palabras, porque Dios es Dios de vida, es Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob”, Dios de Alberto, de Pepe, de Montse, de Alfonso, de Juan… Dios de muertos muy vivos, de los que construyen vida… y también de los que de muchas maneras sembramos muerte, para que a fuerza de vida tercamente ofrecida, ya no podamos morir porque somos hijos e hijas de la VIDA.

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