EL VIENTO SOPLA 2021EL VIENTO SOPLA DONDE QUIERE

Comentario Evangelio 09 de Enero

“El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego” …

Lucas 3, 15-16, 21-22

Fidela Bórquez Sandoval, fmm
Franciscana Misionera de María

Con el bautismo del Señor terminamos el tiempo de Navidad, tiempo rico en personajes y signos que nos recuerdan la alianza que Dios Padre ha sellado a través de su Hijo haciéndolo uno de nosotros.

Una vez más se nos presenta a Juan Bautista dando testimonio de aquel que vendrá, alguien más poderoso. Juan bautiza con agua, pero este lo ha de hacer “con el Espíritu Santo y con fuego”

El Espíritu que transforma interiormente y el fuego que purifica de manera radical de todo aquello que nos impide seguir al Señor.

Recordar el bautismo de Jesús es recordar nuestro propio bautismo y agradecer por este don.   A la vez no puedo dejar de pensar en tantos cristianos solo de bautismo que   se quedaron   en el acto social, para obtener el certificado que se pide para entrar el colegio religioso de renombre.

Y ese es el misterio del amor de Dios Padre para con nosotros, dejarnos en plena libertad. Pues muchas veces nuestras acciones contradicen el deseo aparente y ahí esta él, sin juzgar solo esperando el momento que volvamos a casa.

El Bautismo cristiano no saca su fuerza del compromiso del bautizado, sino del Don de Dios que nos hace sus hijos e hijas.

“Tú eres mi hijo, el predilecto; en ti me complazco”

Al recordar nuestro bautismo podríamos traer a nuestra mente todas las veces que nos hemos sentido amados y predilectos por Dios, repasar nuestra historia de fe y recordar como la imagen de Dios Padre ha ido cambiando con los años y las experiencias vividas, un tiempo para agradecer por su presencia amorosa, protectora y que aún en las dificultades El ha estado ahí.

El sentirnos amados y predilectos trae consigo el desafío, para que nuestra vida sea transparencia que muestra el rostro del amor de Dios, siendo cada uno de nosotros una presencia humanizante entre los que sufren y los marginados.  Hemos ser testimonio de vida, artífices de paz y reconciliación, trabajar en comunión con otros para hacer un mundo más justo y más humano, alcanzando con toda la liberación total en Cristo.

Puede parecer teoría, pero todos los bautizados estamos llamados a construir el Reino de Dios en el aquí y ahora. Acciones concretas que tengan una incidencia en el medio que nos rodea, cada uno desde su estado de vida este invitado.

Acciones solidarias que van en ayuda de los postergados de nuestra sociedad, no permanecer indiferentes ante situaciones que oprimen y quitan la vida, cambiar modelos mentales que nos hacen creer que el que piensa diferente a mi es mi contrario, aprender a construir desde la diversidad pensando en un bien común. Seguir creyendo porfiadamente en la bondad del ser humano.

Que el Espíritu nos haga radicalmente seguidores de Jesús, nos impulse a dar un paso más venciendo lo miedos que nos quitan la libertad.   Que en nuestros corazones exista la certeza de ser hijos muy amados del Padre y que El encuentra su felicidad en nosotros.

el viento