EL VIENTO SOPLA 2022EL VIENTO SOPLA DONDE QUIERE

Comentario Evangelio 04 de Septiembre

“El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo
(Lc 14, 25-33)

Hna. Rossina Jopia Muñoz
Misionera Dominica del Rosario

En este primer domingo que damos inicio al mes de la patria, y desde un contexto histórico de un plebiscito para decidir ante la propuesta de una Nueva Constitución para nuestra nación, el evangelio de hoy nos viene aportar luces ante tan significativo acontecimiento y hacia dónde queremos seguir construyendo la vida, desde nuestra identidad de bautizados y del compromiso que esto implica en fidelidad al seguimiento del Nazareno.

Teniendo presente nuestra realidad, el evangelio de hoy nos invita a hacer uso de nuestra sabiduría para tener una apertura y docilidad de espíritu, para acoger la invitación a caminar tras las huellas del Maestro, y lo que ésta supone, pues su propuesta implica asumir su discipulado, y que a veces quizás nos quedamos como meros espectadores…  Pues, Jesús vuelve a poner en el centro el Amor real y transparente, el que toca todo nuestro ser y trasciende transformando todas nuestras relaciones afectivas.  Además, él nos hace tomar consciencia que seguirle va de la mano con acoger y asumir la cruz con su muerte, para florecer a la vida. He aquí, que podríamos preguntarnos qué necesitamos soltar, para caminar y seguirle como auténticos discípulos, también no podemos dejar de lado que como iglesia tenemos un desafío de volver a recuperar la confianza y la credibilidad en la institución eclesial. Aprendamos del Cireneo de tomar la Cruz del Señor Jesús y caminar con todas sus luces y sombras, pues es asumir la vida, cimentarla de una manera coherente, acorde a los valores del evangelio y del Proyecto del Reino, que implica apostar por la dignidad de cada ser humano, de buscar la justicia y la verdad, para que exista verdaderamente la paz en nuestros pueblos.

Este es el tiempo de sentarnos, para poner sobre la mesa qué país queremos construir, donde nadie sobra en esta gran casa de todas y todos, donde no queremos mirar a nadie con sospecha o que sea una amenaza. Desde esta imagen que emplea Jesús, la cual nos viene muy bien para quienes habitamos esta bella tierra que queremos que emane leche y miel… supone hacer renuncias y de despojarnos de todo aquello que nos impide y aleja del bien común, para construir desde una mirada país más humano e integrado, compartiendo todas las riquezas que tenemos como sociedad e idiosincrasia.

Una vez más el Señor nos ha confiado la construcción del Reino, él cuenta con nosotros, con todo lo que somos y tenemos, cimentando esperanzas, ante la crisis global que estamos vivenciando. Oremos para que el Espíritu del Resucitado nos acompañe, para hacer posible el gran sueño de Dios en esta hora de Gracia para nuestro país, en actitud de gratitud y disponibilidad, para engrandecer el corazón de Chile  desde esta nueva Constitución.

el viento