miércoles , 22 mayo 2024

Boletín N°1 XLVIII Junta Directiva de la CLAR

El 2 de junio de 2023, se realizó la apertura de la XLVIII Junta Directiva de la CLAR. Acudieron a Lima-Perú, a la casa de las Misioneras Dominicas del Rosario, un número de 69 religiosas/os procedentes de 19 países, en calidad de presidentes y secretarias/os de las Conferencias Nacionales de Religiosas/os: Argentina – CONFAR, Bolivia – CBR, Brasil – CRB, Chile – CONFERRE, Colombia – CRC, Costa Rica – CONFRECOR, Cuba – CONCUR, Ecuador – CER, El Salvador – CONFRES, Guatemala – CONFREGUA, Honduras – CONFEREH, México – CIRM, Panamá – ADERYRP, Paraguay – CONFERPAR, Perú – CRP, Puerto Rico – COR, Rep. Dominicana – CONDOR, Uruguay – CONFRU y Venezuela – CONVER. 

La jornada comenzó con la celebración de la eucaristía, presidida por Monseñor Juan José Salaverry, obispo auxiliar de Lima, y con la presencia de Monseñor Lizardo Estrada Herrera, recientemente nombrado Secretario General del CELAM, junto con las religiosas, los religiosos hermanos y presbíteros de la Presidencia, del Equipo de Teólogas/os Asesores de Presidencia y de los demás integrantes de esta Junta Directiva de la CLAR 2023. Apoyado en la primera lectura (Eclo 44,1.9-13), Monseñor Juan José, invitó a hacer elogio de las mujeres y hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados Fundadoras/es, y tantas consagradas/os que han entregado su vida en América Latina y el Caribe en fidelidad, en la lucha por la justicia y la paz, y dando testimonio de esperanza y caridad. Continúo haciendo alusión al himno del Horizonte Inspirador, la esperanza despunta ya, destacando la osadía de las mujeres del alba, que con el viento en contra, el frío, la nieve y la oscuridad, abren paso a la esperanza sobreponiéndose a todas las situaciones de muerte, para encontrarse con la vida nueva y verdadera del Resucitado. Concluyó comentado el texto del evangelio de Mc 11,11-26, que presenta la higuera con muchas hojas pero sin frutos, y así nos invitó a la fidelidad y a la autenticidad, a la fecundidad y a la significatividad de nuestra consagración, superando tradiciones que ya no dan vida ni producen frutos.

La apertura formal de esta Junta Directiva aconteció con la entronización de la Palabra, acompañada por el grupo de danzas de uno de los Colegios de Fe y Alegría, que dirige la Compañía de María en  Lima. Fue proclamado el texto de Jn 20,19-23, cuando se presentó Jesús en medio de los discípulos, les muestra las manos y el costado, los envía y sopla sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo…”. Luego fuimos invitados a escuchar la canción Bendita seas mujer.

En seguida la Hna. Daniela Cannavina, Secretaria General, dio la bienvenida a todas/os los asistentes, y concedió la palabra a la presidenta de la Conferencia de Religiosos del Perú, Hna. Isabel Ramírez, quien destacó el valor de las mujeres del alba del Perú y de América Latina y el Caribe en procesos de resistencia esperanzada y de transformación, llevando en las mantas y en los aguayos su actitud de vigilancia y testimoniando que el Resucitado está presente en su insignificancia, en las víctimas, en la tierra empobrecida, en los líderes y lideresas asesinados, y que la tumba vacía proclama la posibilidad de atizar el fuego de la esperanza, la justicia y la paz. Las mujeres del alba descubren la sabiduría de la divinidad, con la fluidez de los vientos, los mares y los ríos; se atreven a balbucir al Dios que toma cuerpo vivo en nuestra Amazonía, y se transforma en sabiduría encantadora y fuerza transformadora que acompaña las vulnerabilidades; que es semilla fecunda, brote nuevo de fecundidad y que sigue dando de comer a sus hijos e hijas en las ollas comunes, en los comedores populares, en todos los espacios que posibilitan nuevas relaciones.

Después escuchamos el saludo de Mons. Lizardo Estrada, Agustino, quien agradeció el saludo de la CLAR con ocasión del reciente nombramiento de la nueva Presidencia del CELAM. Destacó el caminar juntos, recordó el trabajo conjunto en distintos momentos y proyectos, afirmando nuestra vocación de vivir una más plena colegialidad, eclesialidad y sinodalidad en el compromiso por la justicia y la promoción humana de nuestros pueblos. Su presencia en esta Junta Directiva expresa su deseo de seguir profundizando el apoyo y colaboración mutua, y concluyó invocando la protección de Dios, de la Virgen María y de nuestras santas/os fundadoras/es y peruanos.

Luego la Hna. Carol Zinn de la Leadership Conference of Women Religious – LCWR, dirigió sus palabras de agradecimiento por la invitación y expresó su alegría de compartir en esta Junta Directiva. Ratificó la invitación que la Vida Religiosa tiene en la tarea de transformación del mundo, de la Iglesia, de nuestras comunidades y de la propia vida. Destacó la imagen del río para advertir que tenemos que aceptar que estamos mojados, pero con esperanza. Concluyó reconociendo que nos necesitamos juntos: Canadá, Estados Unidos, Centro América y Sur América y el Caribe, no como Vida Religiosa aparte, sino juntas/os asumiendo los grandes desafíos en actitud de escuchar con profundidad y de discernimiento para caminar juntos en la actual realidad eclesial y mundial.

Seguidamente la Hna. Daniela Cannavina hizo memoria del camino recorrido en este período, desde la Asamblea General de 2022 hasta esta Junta Directiva 2023 e invitó a disponernos también para la Junta Directiva del 2024. Luego hizo verificación del Quorum, llamando a lista a las/os Presidentes de las Conferencias Nacionales, las Secretarias/os, y presentando a los integrantes del ETAP, del Consejo de Economía y del Secretariado General. Se explicó la ausencia de las Antillas, Haití y Nicaragua. Y se destacó la presencia de los invitados especiales: Daniel Frassa, de Porticus, y de Rhina Guidos, de Global Sister Report.

Luego se procedió a ratificar a los Moderadores: Hna. Francisca Raquel Peralta y P. Mario Salas, Escrutadoras: Hna. Nilsa Marrero y Hna. Maribel Marquina, el equipo de Revisión de Actas: Hna. Mariana Bigozzi y P. Ricardo Alberto Sola, de Revisión de informe de Presidencia: Hna. Juana Ángeles Zárate y Fr. Eddy Omar Polo, de Revisión de informe económico: Hno. Álvaro Rodríguez y P. Gregory Gay, de Mensaje final: ETAP y de Comunicaciones: Deivis Rueda y Luis Luna. Dentro de las informaciones varias indicó el encargo de la animación de la liturgia por regiones, la creación de un Grupo de whatsapp solamente mientras la duración de la Junta Directiva, el lugar de pago de las cuotas, la atención a asuntos de logística y secretaría, y otros temas para la buena marcha de este evento. Esta sesión de formalidades concluyó con la presentación y la aprobación de la Agenda, que fue explicada y aprobada por unanimidad. Igualmente se hizo la lectura y aprobación del reglamento por unanimidad. Concluyó la Hna. Liliana Franco, Presidenta agradeciendo la presentación de la Hna. Daniela y el trabajo previo del Secretariado. Declaró abierta la XLVIII Junta Directiva de la CLAR, encomendándonos a María Inca, que peregrina en el Continente. Inició el servicio de los moderadores, invitando a la toma de la foto oficial y a un receso. 

La Segunda sesión comenzó con la presentación de la Hna. Liliana Franco de los dos primeros movimientos del Horizonte Inspirador: 1er. Movimiento: Hacia la vida en esperanza, y 2do. Movimiento: Hacia lo esencial del Seguimiento de Jesús y la centralidad de la relacionalidad humana. En su iluminación hizo memoria de Víctor Codina, recientemente fallecido. Del cual destacó tres palabras que marcan la actitud que debe asumir la Vida Religiosa en este momento histórico: Minoridad, Sinodalidad y Espiritualidad. Destacó que en estas tres palabras se anclan los dos primeros movimientos del Horizonte Inspirador 2022-2025, pues la esperanza tiene un carácter dinámico, histórico y es encarnada.

Desde la experiencia de itinerario pascual, en tiempos de minoridad y escases, invitó a aferrarnos a la vida, con la certeza de que la muerte no es lo definitivo. Transitando la ruta de la vida, que supone sufrimiento, pero que sobre todo implica creerle a nuestro Dios, que con el estallido de la resurrección nos habita con la fuerza de la vida y la certeza de la pascua. Dios es el eterno creador, que cuenta con las 150.000 religiosas/os de América Latina y el Caribe para continuar creando y aconteciendo en nuestra historia, al estilo de Jesús, que nos conduce a un modo de ser y de estar en el mundo revestidos de esperanza, al beber en el evangelio, saborear la Palabra, contemplando la persona de Jesús, escudriñado en la historia, en la realidad y entre los pobres, desde la lógica de lo profundo, pues es desde el lugar de lo profundo por donde Dios pasa por nuestra historia, haciendo de ella historia de salvación. Esta hora de la Vida Religiosa es propicia para contemplar, con una contemplación que nos pone en movimiento desde la dinámica de la encarnación. El Dios Trinidad es un Dios que mira al mundo en su complejidad y en su fragilidad, y se determina a hacer redención. Debemos dejarnos afectar por la amorosa mirada que hace la efectiva compasión y provoca la renovada esperanza.

Esta es nuestra sociedad, en la que renovamos nuestro sí; una sociedad compleja, en continua transformación, que nos mueve a compasión, con una capacidad contemplativa que incluya todas las demás dimensiones de la vida, en un itinerario de apertura, que supone el desborde místico, que nos conduzca a peregrinar al interior sin tregua, y a peregrinar a lo exterior sin excusa, donde la humidad nos permita reconocernos necesitados, y la fragilidad nos haga reconocerlo todo como gracia. La contemplación moviliza el afecto, como vientre en el que germina la esperanza. A más amor, más esperanza.

La escucha es la que conduce a la conversión del corazón. Escuchar es un arte que supone descentrarnos, nos exige despojarnos de ideas fijas, dejarnos transformar por lo escuchado. Escuchar marca hoy el cauce de la transformación de la Iglesia. La escucha es la actitud de todos los que hemos sido alcanzados por la misericordia. Tener oído de discípulo, para escuchar a Jesús en los hermanos, en la realidad, en los rincones donde desarrollamos nuestra misión. Tenemos que tomar conciencia del lugar geográfico y existencial donde estoy situado hoy, donde debo ser artesano de la escucha. Todos estamos sedientos de testigos. El pueblo no nos está pidiendo que seamos inmaculadas/os sino que no mengüemos en el testimonio, en la profecía, en la alegría y en la misión.

Ejercitarnos en la profecía de la escucha, en la vivencia de una relación que marque nuestra identidad. Somos nuestras relaciones. Urge ahondar en la sinodalidad desde la urgencia de la conversión pastoral, privilegiando la revisión de los modos de escucha, de relación, de las actitudes. La sinodalidad es un modo de situarnos, de edificar la Iglesia. La sinodalidad es una manera de escucharnos, es un imperativo… es la condición para que acontezca una auténtica reforma. 

Una Vida Religiosa habitada por la esperanza se ubica en humildad, cree en su minoridad y en el valor de lo germinal para saber escuchar y acompañar. No se encasilla en moldes estrechos y heredados y supera su actitud de guardiana de tradiciones obsoletas. Hay que generar la escuchar hasta que renazca la esperanza, privilegiando los ecosistemas relacionales. Caminar hacia nuevas formas de escuchar y acompañar, ejercitándonos en el arte de escuchar con proximidad, cercanía y respeto. El imperativo es uno: la experiencia de la propia identidad con consciencia de la innegable diferencia. Todos llamados a la unidad. La fecundidad de la Vida Religiosa vendrá de su capacidad para elogiar lo germinal sin asustarse de su vulnerabilidad o de su fragilidad. Una vida creíble para el mundo de hoy es la capaz de evidenciar la calidad del amor. Necesitamos de una Vida Consagrada atenta a los gritos de nuestros pueblos. Capaz de reconocer sus heridas y sus pecados, de purificar las relaciones, y de saberse situar en el lugar de las víctimas. Capaz de seguir caminando desde la profecía de lo comunitario, pues solo la ternura tiene fuerzas para enmendar errores, para recomponer el mundo relacional, haciendo posible el nosotros eclesial, en adhesión a Dios y en conciencia de hermandad. Caminamos con la certeza de que somos pueblo de Dios en mística, misión y profecía. 

La noche no es una metáfora, es una experiencia. Con Víctor Codina hemos de preguntarnos si este tiempo complejo no será una verdadera gracia para la Vida Religiosa invitada a atravesar la espesura de la noche, como oportunidad para que pueda expresarse en toda su plenitud, como condición para estar más aptos para posar el corazón en lo esencial, pues solo la centralidad en Jesucristo nos devolverá nuestra identidad.

“Te vi,
Supe que eres Tú,
Porque a tu paso,
Renacía la esperanza”.

La tercera sesión se ocupó del 3er. Movimiento: Hacia la Dignidad Humana y la Cultura del Cuidado con una detallada iluminación hecha por Jesús García, coordinador de la Comisión del Cuidado y Protección de la CLAR, a lo cual siguió un momento de escucha personal y un diálogo abierto en sala. En la cuarta sesión se presentó la iluminación en relación con el 4to. Movimiento: Hacia la posibilidad de ser signo, palabra y metáfora creíble. Caminar hacia la interacción y el encuentro de carismas, dirigido por la Hna. Inés Greslebin. Seguidamente se interiorizó este cuarto movimiento con un trabajo en grupos por Regiones: Caribe, Andinoamazónica, Mesoamérica y Cono Sur en el que se identificaron los clamores de la realidad, se hicieron ecos a estos clamores y se advirtieron las intuiciones y compromisos, que luego se compartieron en sala con una Plenaria que dio paso a un momento orante para recoger la cosecha de esta primera jornada, dirigido por el P. José Luis Loyola y la Hna. Rosario Purilla.

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