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Testimonio de la experiencia misionera de hermanas y hermanos en la zona sur de Chile.

Desde la 1° reunión de CONFERRE de este año, comenzamos a pensar cómo celebraríamos este AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA. Por supuesto que comenzamos comentado el hermoso documento del Papa Francisco dedicado a esto.

Ya en la reunión de abril, decidimos comenzar esta celebración haciendo un día de Misión en una Parroquia de la Diócesis en que hubiera presencia de Religiosas. Consultamos a nuestro Obispo, Don Carlos Pellegrin Barrera, quien enseguida se lo propuso al Cura Párroco de Quirihue, P.Rodrigo Uribe, quien aceptó encantado.

Las cuatro Hermanas de la Directiva lo visitamos el 16 de abril y allí nos llevó a conocer gran parte del territorio urbano de su Parroquia. Nos impresionó lo grande que es el territorio y cómo su Templo y oficinas parroquiales todavía están en reconstrucción a causa del terremoto del 2010.

El sábado 12 de mayo llegamos hasta allí 12 Religiosas y 2 Religiosos, un Trinitario y un Franciscano (bastante jóvenes los dos).  Nos fuimos todas y todos, de dos en dos, como Jesús nos enseñó, a una población de 600 casas recién construidas. Para la gente fue impactante ver llegar a este grupo no sólo a su población sino a su propia casa y nos fueron recibiendo con mucho cariño.

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Llevábamos un folleto en que aparecían algunos textos y bendiciones especiales, donde hay una hermosa bendición de la casa en que se van bendiciendo las partes más importantes de ella como: la puerta, las ventanas, los muros, el lugar de trabajo y de descanso…Echando agua bendita en cada una de estas partes. El folleto se les dejaba porque también aparecen allí bendiciones de los padres a los hijos y bendiciones de la mesa.

Cada uno llevaba algo para compartir y nos juntamos a las 13.30 hrs., en la Sede de una de las 4 Juntas Vecinales del sector. Lo hicimos para no complicar a la gente con el almuerzo y nos sirvió para descansar un poco y para compartir nuestras experiencias.

Por supuesto que todas y todos veníamos felices por lo que esto significaba para las familias, que podían compartir sus penas y alegrías y, por supuesto, también la gracia que esto significaba para nosotros. Estaba clarita allí la presencia del Señor. A las 16.30 hrs. tuvimos una Eucaristía con nuestro Obispo y el Párroco a la que fueron invitadas las Directivas de las Comunidades que en esa población funcionan.

Después de la Misa tuvimos un compartir que prácticamente fue un almuerzo… También allí salieron hermosos testimonios, felices de haber dedicado un día a tanta gente que poco o nada de contacto tienen con la Vida Consagrada de su Diócesis.

Amanda Sologuren López, SS.CC.
Tesorera- Zonal Chillán

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