Hna. Elenqa Oyarzabal 1

Quiero compartirles una noticia que nos toca profundamente. La muerte de nuestra hermana Elena Oyarzabal, ella vivió muchos años en Chile. Su primer paso lo hizo por los años ’70 y fue la impulsora del PRH, llevo esta pedagogía por toda nuestra geografía, tanto a la V.R de vida activa como a las contemplativa.  Y fue una buena colaboradora durante mucho tiempo en la revista testimonio, de la que guardó siempre un bello recuerdo. Elena, tuvo una vida misionera muy fecunda, después de ser superiora general de nuestra congregación, vivió un periodo largo en el Salvador, en un periodo no fácil a nivel social en ese país. Luego, fue enviada a Chile, donde vivió de manera muy comprometida en la población San Gregorio, compartiendo la vida cotidiana con esa parte de nuestro pueblo, donde fue muy feliz y aportó toda su capacidad de animación. Fue una buena colaboradora en los ejercicios ignaciano en la vida, propuesto para los pobladores. Y desde ese espacio colaboró estrechamente con la revista testimonio, a su regreso a España y todavía un largo tiempo mantuvo esa colaboración. Desde España, paso largos periodos de tiempo colaborando en Rumania, hizo la experiencia de vivir en un albergue para mujeres en situación de pobreza y desde ahí vivió un fuerte acompañamiento que la hizo volver en diferentes momentos a compartir esa vida con ellas. 

En España, su compromiso se hizo muy fuerte con el ecumenismo, fue la forma que encontró de dar salida a ese sueño de amor universal que la animaba por dentro y que daba tanta profundidad a lo que ella era y a su forma de estar presente. 

El Señor la llamó el día en que celebrábamos en congregación el aniversario de muerte de nuestro fundador, después de pasar un día bueno de celebración junto a las hermanas de su comunidad…Se fue rápidamente, casi con prisa…calladamente y con una vida de gozo profundo, se fue en silencio, para dejarnos decir para ella una palabra agradecida de su paso por la vida. 

Yo desde mi condición de chilena le agradezco profundamente su aporte a nuestra vida religiosa y de Iglesia. 

Aprendimos con ella una bella canción, que fue sin duda su forma de situarse frente a los demás:  «Quiero encender estrellas en tu cielo, quiero sembrar de canciones tu camino…poner fuego en tu vida ilusión en tu mirar…sembrar inquietudes sacar de ti tu mejor tu… Darte hambre y sed de las cosas de arriba, subir más alto es siempre tu destino … quiero con toda el alma ayudarte y no estorbar…sacar de ti tu mejor tu…»

Me gustaría que me ayudaran a que este pequeño testimonio llegara a la vida religiosa chilena dónde, seguramente todavía hay quien la recuerde. 

Hna. Miriam Navarrete J.
Ursulina de Jesús, chilena quien vive fuera del país hace muchos años, en este momento está en España. 

España, 14 de febrero 2021