el viento

57a Jornada Mundial por las vocaciones

Bernardita Zambrano Chávez rscj
Religiosas del Sagrado Corazón

En este día en que la Iglesia celebra la jornada mundial por las Vocaciones, el evangelio nos invita a volcar la mirada en la imagen del Pastor. Por eso hoy, quienes hemos sido llamados y llamadas a la tarea de pastorear, además de rezar por las vocaciones tenemos que, una vez más, pasar nuestra vida por el crisol del corazón del Buen Pastor.

Lo primero que podemos preguntarnos con la palabra de Dios es: cuánto hemos ido agudizando el oído a la voz del Pastor, de modo que no se nos pierda de vista, ante las voces triunfalistas, exitosas, ruidosas, de tantos otros y otras que no son más que “ladrones y salteadores” (v.1). ¿Cuál es la voz o las voces por las que nos dejamos conducir? Hoy con mucha honestidad y con absoluta confianza ante Dios, respondamos en el corazón: detrás de que pasos estoy avanzando en la vida, es en verdad tras los pasos de aquel Pastor que habla en el silencio del corazón a través de su Espíritu, o me he dejado confundir por “extraños” o “asalariados” (v. 5, 13), a quienes en realidad no les interesan las ovejas, sino solo su salario. Sobre todo en este tiempo de pandemia, en que la humanidad se encuentra herida por un virus que es una continua amenaza de muerte en todo el mundo, necesitamos dar esperanza y para ello, volver a la voz del único Pastor, de Jesús, en su vida, en sus palabras, en su entrega total por el reino de Dios, de amor, misericordia y justicia.

Miremos al Buen Pastor que cuida de sus ovejas, que las conduce con una delicada libertad “las deja entrar y salir, pero ellas siempre encuentran alimento” (v. 9). ¿Cómo es el Pastor, cómo es esta puerta que nos permite entrar a la vida en plenitud? Contemplemos la vida del Pastor: sus treinta años en absoluto silencio, en la tranquila y cotidiana vida de familia, en su pueblo, sus tres años de apostolado apasionado y fecundo, de largos tiempos de oración al aclarar el día y en la soledad solo habitada por Dios. Focalicemos la mirada en esos años, su predicación itinerante, sin asentarse ni atarse a nada material, ni estructurado ni sistemático. Su relación humana con quienes salen a su paso, su amistad y goce de la relación con sus discípulos y discípulas. Su amistad más profunda con Pedro, Juan y María de  Magdala. Su ser bondadoso, compasivo y tierno con los que sufren, con todo tipo de pecadores, con los impuros y los que padecen enfermedades. Su actitud novedosamente transgresora de la cultura social y religiosa patriarcal, relacionándose de un modo distinto con las mujeres: poniendo la mirada en el gesto y el dolor de las viudas, perdonando y salvando a la que culpaban de adulterio, dialogando con quienes son rechazadas por ser diferentes: la que tiene demonios, la samaritana, la sirofenicia. Un buen Pastor capaz de bendecir con infinita ternura a los niños y niñas, pero también con una fuerza drástica y categórica frente a los poderes opresivos de Roma y de la religión judía, con una pasión y celo por el verdadero Dios, que es capaz de tirar las mesas de cambio de los mercaderes en el templo, para dejar muy en claro que con la  misericordia de Dios no se negocia.

Si hoy tenemos oportunidad de contemplar algún ícono del Buen Pastor, que podamos ver la profundidad de esta imagen. Que no nos quedemos solo con la idea  dulce de quien carga con ternura una mascota, sino que recordemos lo que Jesús en este evangelio repite a lo menos tres veces: “el Buen Pastor da la vida por las ovejas” (v. 11, 15, 17). Que al contemplar este ícono nos preguntemos, sobre todo los que hemos optado por la vida religiosa, cuánto estamos siguiendo los pasos del Buen Pastor, su coherencia en gestos, palabras y actitudes. Que la imagen del hombre bueno que carga la oveja, nos invite a preguntarnos: ¿cuánto estoy ayudando al Pastor a cargar a otros y otras, con ternura, pero también con un amor capaz de alimentar, cuidar, defender e incluso dar la vida por las ovejas que se me confían?

Quiero terminar dando gracias a Dios por Panchita Morales que está ahora contemplando cara a cara al Buen Pastor y pedir su intercesión por todo el pueblo de Dios, a esta querida hermana del Amor Misericordioso que dio testimonio de buena pastora, a lo largo de toda su vida entregada especialmente por los más pobres. Descansa en la paz de Dios querida Panchita.

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