el viento

Hna. Nelly León Correa
Religiosa del Buen Pastor
Capellana de la cárcel de mujeres

“Queremos ver a Jesús” es la petición de los griegos o peregrinos que habían subido a Jerusalén, Cuantos de nosotros/as nos acercamos a una Iglesia o a personas relacionadas con la Iglesia, con la misma solicitud ¿queremos ver a Jesús?, ¿lo hacemos por curiosidad o lo hacemos porque realmente queremos encontrarnos con El?, los y las invito a buscarlo, descubrirlo y escucharlo desde el interior del corazón, solo quienes lo descubren en si mismo serán capaces de mostrarlo y transmitirlo con su testimonio.

Nos estamos acercando a la semana santa donde viviremos el misterio de la muerte y resurrección de Jesús, es por eso la invitación a morir para dar vida como lo hace el grano de trigo que muere para dar mucho fruto, morir significa salir de nuestras estructuras e ideas preconcebidas y dejarnos tocar por su palabra y junto a Él y con Él emprender nuevos caminos, “Iglesia en salida” dice el papa Francisco, pero con nuevo ardor.

Quizás sus discípulos y peregrinos no entendían a lo que se refería: “que el hijo del hombre será glorificado” y sin duda tendrían muchas inquietudes, han pasado miles de años, y nos seguimos preguntando sin comprender este gran misterio.

Acostumbrábamos a participar en diversas celebraciones en semana santa y por sobre todo en el vía crucis que generalmente se hacia por las calles, lo hacíamos por devoción, ¿Por qué este recuerdo afectaba nuestra vida en los miles de crucificados hoy?… migrantes, gente de calle, gente en la cárcel, gente enferma, o simplemente por mirar un espectáculo, y para muchos otros y otra semana santa era para salir, descansar y disfrutar de un buen fin de semana.

Ahora en pandemia donde añoramos participar y salir, estamos llamados/as a entrar al interior de nuestras casas o mejor dicho al interior de nosotros/as mismos/as y preguntarnos ¿queremos ver a Jesús, queremos sentir a Jesús, queremos escuchar a Jesús? Y con el repetir “Ahora mi alma esta turbada”, claro que estamos turbados/as, pero que esta turbación no nos paralice el corazón y no nos nuble la razón. Busquémoslo seguro lo encontraremos mas cerca de lo que pensamos, está a nuestro lado en y con los que compartimos la vida diaria, extendamos nuestras manos para acoger y acogernos en todos los que luchan por un mundo donde haya mayor justicia, solidaridad y sororidad.

“Solo desde esa confianza plena en Dios Salvador se entienden esas desconcertantes palabras de Jesús: «Quien vive preocupado por su vida la perderá; en cambio, quien no se aferre excesivamente a ella la conservará para la vida eterna». Lo decisivo es abrirnos confiadamente al Misterio de un Dios que es Amor y Bondad insondables”. (José Antonio Pagola).