el viento

Hna. Yolanda Guajardo G., H S J
Hijas de San José Protectoras de la Infancia 

En la lectura del Evangelio del Domingo 20 del presente, Dios nos invita a recordar algo muy importante:

“Necesario orar siempre sin desanimarse”

Quiero que hagas memoria: ¿Quién te enseño a orar ?, recuerdas el lugar, el momento, la circunstancia del porque te enseñaron a orar?  Si fue cuando niño y al acostarte te dijeron, ora todas las noches y tu lo sigues haciendo. Fuiste obediente, porque sentiste en tu corazón de niño, que lo que te enseñaron es bueno, sentiste seguridad, se disipo el miedo, se tranquilizó tu corazón, confiaste que Dios estaría siempre a tu lado, experimentaste la ternura y la compañía de Dios.

Esa experiencia quedo grabada a fuego en tu vida y la repites, en todas circunstancias no solo en la noche. Caminar con Dios es caminar confiado, saber que te defenderá, como el Juez del Evangelio defenderá a la viuda. Pero Dios no es como ese Juez que defiende para no ser molestado, Dios te defiende porque te quiere mucho, escucho tu oración, y tu te sientes unido/da a Él.

Esta unión es del vínculo más preciado con Dios, no te quita tiempo, no te produce gastos económicos, no tienes que estar en un lugar puntual, no te estresa, no te separa de las personas.

Esta se da en el corazón, es como el aire que respiras y te da la vida, esta siempre, no lo vez, es parte de ti, lo necesitas. Te invito a un ejercicio y comprobaras esta sencilla reflexión. Deja de respirar y experimenta lo que te comienza a pasar en todo tu cuerpo y mente, así es cuando no tenemos la asistencia y compañía de Dios, se nos nubla la vida y nos centramos en lo que nos sucede en el problema, no en la esperanza que nos da el estar confiada en la ayuda de Dios, el saber que me sostiene, y que mi pobre oración es la que me pone en contacto con Él. Mi oración como grito de auxilio o como grito de alabanza por sus innumerables muestras de cariño, una oración confiada es nuestra victoria.

Terminemos cantando:

Para alabar y agradecer
bendecir y adorar, 
estamos aquí, Señor 
a tu disposición.

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