el viento

Jesús se presentó en medio de ellos…

Hna. María Alicia Briseño
Hijas del Espíritu Santo (Mexicana)

Hoy tomamos el Evangelio del Segundo Domingo de Pascua. Nos muestra a Jesús presente en medio de los Apóstoles.

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos”.

Hoy en este domingo, seguimos con poca claridad, los apóstoles continúan con temor, no alcanzan a entender que Jesús resucitó. Y al parecer tampoco nosotras(os), seguimos con las puertas cerradas. Ellos por temor a los judíos y nosotras(os) por temor al Covid-19, un virus que nos ha mantenido escondidos(as).

Continua el texto diciendo “Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: ¡La paz esté con ustedes!

Jesús entró en la casa donde se encontraban los apóstoles, no le importó que la puerta estuviera cerrada, se puso en medio de ellos, y hoy hace lo mismo con nosotras, con nosotros, entra a nuestros hogares, a nuestras comunidades y también se pone en medio y nos dice “!La paz esté con ustedes!”.

Qué sabiduría la de Jesús, sí, porque quizá tú y yo hemos perdido la paz, por el temor, la inseguridad, el estar encerradas(os) tanto tiempo y esto nos pone frente a nuestra propia debilidad.

Continua el texto: “les mostró sus manos y su costado”. Jesús ahora entra con humildad, mostrando sus heridas.

Qué enseñanza en este momento de nuestra historia, donde en nuestras comunidades, también nosotras(os) no estamos mostrando éxitos, triunfalismos, competencia, liderazgos; estamos mostrando nuestras heridas, que parece que en estos días de cuarentena se han activado más.

Sin embargo, es el momento de acogernos, de sentirnos necesitados de nuestras hermanas y hermanos. Parece que ahora no hay mucho protagonismo, pero sí mucha fragilidad, de dar a conocer lo que hay en lo profundo de nuestro corazón.

Jesús se las vivió todas, no tengamos miedo de mostrarnos como somos, es el momento de ver al Resucitado en cada uno, cada una, con los que vivimos, con los que compartimos.

Qué hermosas palabras de Jesús Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes.

Hay muchas hermanas y hermanos nuestros que nos dan ejemplo, que han experimentado la presencia del Resucitado y han salido al encuentro del hermano, llevando alimentos, medicamentos, escucha, palabras de aliento a los que más lo están necesitando. Es necesario darnos cuenta de qué está necesitando mi hermana, mi vecino, alguien de nuestras pastorales.

Hoy Jesús nos vuelve a recordar que hay una vida nueva, tenemos que descubrir que Él ha entrado en nuestras comunidades, en nuestros hogares, no dejemos pasar de largo su presencia, acojámoslo, reconozcámoslo y entonces vendrá la alegría y la paz a nuestros corazones.

Te invito a que nos hagamos las siguientes preguntas:

¿He descubierto al resucitado en mi vida y en mi comunidad en lo que estoy viendo hoy?

¿Qué invitación me hace hoy Jesús a través de este texto?

Finalmente repitamos las palabras de Tomás: ¡Señor mío y Dios mío!(Jn 20,28)y las del papá que está implorando por su hijo ¡Creo Señor, pero ayúdame a tener más fe! (Mc 9,24)

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