el viento

Hna. Luz Adriana Libreros
Hermanas Terciarias CapuchinaBogotá Colombia

Hemos venido realizando toda una ruta pascual, llegando ya a esta sexta semana…Semana que huele a despedida…Semana en la que el Señor Jesús se va despidiendo poco a poco y nos va regalando nuevas certezas de su presencia, distintas, diferentes, pero ciertas.

En nuestra vida cotidianidad hemos experimentado momentos de despedida, anhelamos volver a ver a las personas de las que nos separamos. Por eso al despedirnos de ellas decimos: “regresa pronto,” o “nos vemos luego,” o algunas veces como muestra de cariño damos regalos, recuerdos, etc. Pero Jesús hoy promete volver a los suyos porque no quiere que se sientan como huérfanos. Huérfano/a no es únicamente aquella persona que perdió a alguno de sus padres o a ambos; es también quien no tiene afecto y protección, no hay una realidad mayor de orfandad que la de no conocer ni mantener una relación de fidelidad con el Señor. Por eso es importante preguntarnos ¿Cómo es mi relación con el señor?

Jesús habla sobre el Espíritu Santo, a quien llama el Espíritu de Verdad. Este es el Espíritu que me revela la verdad sobre quién soy yo, una creatura de Dios dentro de quien Dios vive. ¡Tengo dentro de mí un destello de la Divinidad! ¿soy consciente de este gran misterio que está dentro de mí, cómo es mi relación con el espíritu santo?

 La venida del Paráclito está condicionada al amor a Jesús y a la guarda de sus mandamientos. Este amor no es puro sentimentalismo, sino que exige obras concretas. La expresión guardar los mandamientos implica una vida realizada en común-unión de amor con Jesús, un amor que está en nosotros, que mora en nosotros, que tiende a manifestarse, a expresarse a través de la vida. Un amor capaz de resurgir en medio del dolor y la desesperanza, capaz de traspasar fronteras. Por eso hagamos todo por amor, no por fuerza, pues solo el amor es el que queda, busquemos a Jesús, que, si lo tenemos a Él, lo tenemos todo. Si se realiza esta condición de amor vital, tendrá lugar la nueva alianza: a petición de Jesús, el Padre dará el Paráclito para que este siempre con sus discípulos.

Aprovechemos este tiempo para pedir al Espíritu Santo la fuerza y el consejo oportuno y necesario para llevar a buen fin los sentimientos y la obra de Jesús de Nazaret. Él es nuestro defensor y nuestra defensa en todo combate.

Terminemos con esta hermosa oración:

Señor Jesús en este día domingo, en que tantas comunidades se reúnen por los distintos medios virtuales para celebrar la fe, yo también desde este rinconcito del mundo uno mi voz y mi clamor en alabanza a tu nombre, en acción de gracias por todos los beneficios, en reconocimiento de tu inmensa bondad y poder, desde el amor; gracias porque no nos vas a dejar solos y siempre estarás presente de una y mil maneras. María Santísima, tú que fuiste digna morada del Espíritu Santo, ayúdame a prepararme para acoger al Paráclito que el señor me regala. Amén                                    
(Carmenza Flórez, CM)

Si quieres puedes escuchar este canto que te ayudara a profundizar el evangelio de este día

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