Es tiempo de comenzar a hablar sobre la Vida Consagrada que motiva
y apasiona a algunos pocos jóvenes y los lleva a dar un paso significativo en sus vidas. Esos pocos están poniendo oído atento y mirada fija en la vida religiosa. Esta se tiene que convertir en una escuela de escucha y de diálogo con ellos y, sobre todo, en un testimonio interpelador y atrayente.

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