En este 1 de septiembre, nos unimos a la invitación del papa León XIV a transformar las heridas en vida, haciendo de nuestros corazones, comunidades y mundo espacios de paz y cuidado de la creación.
«Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4).
Que nuestra oración nos impulse a construir la paz, cuidar la Casa Común y hacer posible una civilización del amor.

