Los días 2 y 3 de junio, las dependencias de CONFERRE se transformaron en un verdadero oasis de sanación y fraternidad. En un ambiente de profunda alegría, un grupo de religiosas y religiosos participó en el taller «El abrazo comunitario que transforma», una iniciativa organizada por la Mutual de Salud.
A través de la oración, la danza y la reflexión personal y comunitaria, los participantes tuvieron la oportunidad de detenerse a mirar dos pilares clave de la vida consagrada: el cuidado personal y la vida en comunidad.

El encuentro dejó claro que el cuidado personal no es egoísmo, sino un acto de amor y corresponsabilidad. A través del movimiento y la danza, se recordó que el cuerpo también reza y necesita descanso. Asimismo, se reflexionó sobre la urgencia de construir comunidades que funcionen como espacios seguros, donde la vulnerabilidad se reciba sin juicios y el abrazo mutuo sostenga la fragilidad de cada hermano.
Esta provechosa jornada de la Mutual de Salud renovó las fuerzas de los asistentes, quienes regresan a sus comunidades con el compromiso de seguir cultivando espacios de cuidado, alegría y transformación.


