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Testimonio de Misión con Migrantes en Colchane

Queridos hermanos:

Desde el proyecto de misión de Conferre, y a solicitud de los encargados del mismo, les comparto la experiencia vivida hace algunos días en Colchane. Soy Roxana Maldonado, Franciscana de la Inmaculada, y si bien no me resulta fácil, creo es un gesto de fraternidad compartir  con ustedes lo visto y oído, lo sufrido y gozado en esos días de misión.  

Encontrar palabras que puedan resumir todo lo que tengo en el corazón es difícil, hay veces que éstas sencillamente no alcanzan, pero lo intentaré…

A casi 2.000 kilómetros de Santiago y 3.700 metros de altura, se ubica Colchane, destino de la misión que Conferre promueve por estos días y que tiene por finalidad acompañar a nuestros hermanos migrantes que, día a día, cruzan por la frontera buscando una vida mejor.

No es mi intención hacer una reflexión  sobre lo que acontece a nivel de políticas públicas, que a mi parecer, son un  desastre. Lo  que comparto hoy, lo guardo en el corazón y sencillamente lo plasmo en estas letras…

Hay veces que contemplar a Jesús se vuelve más evidente. Él está en las llagas de nuestra historia, y lo que acontece en Colchane, es una herida muy  profunda.

Día a día, desde Bolivia llegan a  Chile cientos de hermanos; mujeres, hombres, niños, ancianos, personas con discapacidad, bebés, mujeres embarazadas. Se les ve   cansados, asustados, con hambre y por las noches con frio; soportando temperaturas bajo cero; cargando su vida en una maleta y muchas veces con mascotas que deben abandonar, porque   no son admitidas en el complejo fronterizo donde se auto denuncian para poder ser trasladados a Iquique. Son condiciones extremas, por eso  muchos han perdido la vida.

En medio de esa impactante realidad, y como si fuera poco, aparecen los coyotes, quienes lucran, sin remordimiento, con la vida. Engañan y estafan a nuestros hermanos migrantes, contándoles una realidad paralela llena de fantasmas, donde ellos son los salvadores de la historia. Da rabia, mucha rabia, que en  nuestras narices acontezcan  este tipo de situaciones. Personalmente me declaro cobarde, seguro  Jesús los enfrentaría con firmeza y, como en el templo, pondría las cosas en su sitio. Yo no puedo, de hecho, si soy sincera, en algún momento tuve temor, pues se siente  cómo ahí la vida pende de un hilo y tiene poco valor.

El templo se ubica a 2 kilómetros de la frontera. Ahí está el albergue que ofrece la Iglesia; un espacio de acogida, donde la vida del hermano, resulta ser la presencia más sagrada de Cristo. De manera sencilla y fraterna, se proporciona  escucha, abrigo, comida, información, y todo lo que pueda estar en  manos de los misioneros que ayude al bienestar y la paz de los hermanos y hermanas que ahí se hospedan.

En medio de tanto dolor también comparto muchos signos de VIDA que no puedo dejar de mencionar. La entrega de las hermanas, que desde Iquique, cada semana,   se turnan para acompañar la misión en Colchane. Claudia y Bastián, quienes trabajan para  ONU Migrantes , y son fundamentales en el funcionamiento del albergue, como también lo es el profe Mauricio, que soluciona con creatividad e ingenio, cualquier problema que pueda aparecer. El compromiso de ellos se escribe con mayúscula.

Sin duda, faltan muchas manos.  La misión, si bien es sencilla, resulta muy desafiante y también agotadora. El relevo es fundamental  y por eso mismo, se necesitan muchos misioneros que puedan acompañar esta tarea que creo firmemente, es de todos.

El Señor me sigue enseñando que quizás  la misión  más grande que me encomienda es ser hermana, sencillamente hermana, y eso es en resumen, lo que he podido vivir estos días.

Termino compartiendo  un texto adaptado de San Francisco que escribe en su Carta a un Ministro:

“Que no haya nadie en el mundo, que se aleje de ti,
sin haber visto en tus ojos misericordia”

¡Vamos a encuentro del hermano que sufre en muchas partes, también en Colchane!

PAZ Y BIEN

Hna. Roxana Maldonado
Franciscanas de la Inmaculada