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Pronunciamiento de la Conferencia de Superiores Mayores Religiosos del Perú, por hechos de muertes que enlutan al país

«Dios dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?» (Gn. 4, 9)

Los hechos de muerte que enlutan al país, la sangre que corre por nuestras calles, los hermanos y hermanas que hoy nos hacen falta, todo ello despierta nuestra profunda indignación como mujeres y hombres creyentes en el Dios de la vida. En nuestra calidad de Congregaciones Religiosas Femeninas y Masculinas de todo el Perú, rechazamos toda forma de violencia que atenta contra la integridad y dignidad de la vida de todo ser humano, de manera especial de quienes han sido marginados históricamente en el Perú: los pueblos quechua y aimara.

1. Las manifestaciones y protestas pacíficas son un derecho de la ciudadanía, signo de disenso para llamar la atención del Estado. Rechazamos que el gobierno desconozca este derecho, al criminalizarlo y reprimirlo con violencia. Rechazamos la intervención violenta y anticonstitucional en el recinto de la UNMSM.

2. Exigimos a todos los poderes del Estado Peruano (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se aclare la muerte injusta y violenta de civiles y de un miembro de las fuerzas policiales, disponiendo una pronta, diligente y transparente investigación para condenar a los autores en “cadena de mando” de los hechos que siguen aconteciendo.

3. Denunciamos el abuso de poder en las intervenciones policiales, así como la estigmatización racial de nuestros hermanos quechuas y aimaras, a quienes se les califica de “terroristas” sin una investigación previa. Todo esto agudiza la fractura entre la capital y las otras regiones en el Perú. Este gobierno NO puede aceptar ni resistir ni un muerto más.

4. Denunciamos también los ataques a bienes públicos y privados por parte de grupos de manifestantes desvirtuando el reclamo legítimo. De manera enfática denunciamos los ataques a ambulancias y bomberos, que sirven para salvar vidas.

5. Hacemos un llamado a todos los sectores del tejido social de nuestros pueblos, a colectivos organizados y el Estado Peruano a buscar y propiciar espacios de escucha, diálogo y mediaciones para encontrar consensos en favor del Bien Común, la paz y la justicia, que tanto deseamos para sanar heridas de las brechas sociales, económicas, raciales y culturales.

6. Hacemos nuestro el llamado de los obispos del sur andino y del Papa Francisco: “La violencia, apaga la esperanza de una solución justa a los problemas, que nos anima a la vía del diálogo”. ¡No a la violencia, venga de dónde venga, no más muertes!

7. Nos comprometemos, como Vida Consagrada, a seguir acompañando a nuestro pueblo peruano en sus luchas de resistencia esperanzada y búsqueda de justicia, camino de humanización.

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL CRP
24 enero 2023

Pronunciamiento Perú