En un ambiente de alegría eclesial y profunda esperanza, las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto han marcado un hito en su historia congregacional al fundar su primera comunidad en el norte de Chile.
Tras un fecundo tiempo de discernimiento y oración, las religiosas han iniciado su labor pastoral en la ciudad de Tocopilla, integrándose a la vida de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen y del Sagrado Corazón.
Un envío bajo la luz del Espíritu
La llegada de las hermanas no es solo un cambio geográfico, sino una respuesta valiente al llamado de Dios, quien siempre invita a salir de las zonas de confort para abrazar nuevas periferias.

En esta travesía hacia el desierto costero, las religiosas fueron recibidas con calidez por Monseñor Ignacio Ducasse, Arzobispo de Antofagasta, quien valoró la presencia de la congregación como un regalo para la fe de la zona norteña.
Además de su labor parroquial, las hermanas asumirán el desafío de acompañar auna comunidad educativa local, sembrando el carisma de la Sagrada Familia en el corazón de los jóvenes y sus familias.
Las hermanas se proponen no solo «hacer», sino «ser» presencia que escucha y acompaña los anhelos de un pueblo que busca a Dios. Este nuevo comienzo es una oportunidad para:
- Gestar lo nuevo: Dejarse sorprender por la cultura y la fe del norte.
- Habitar la inquietud: Reconocer que la misión nace de una búsqueda constante de la voluntad divina.
- Fomentar el encuentro: Construir puentes entre la escuela, la parroquia y la vida cotidiana.

Como comunidad creyente, nos unimos en oración por esta nueva presencia religiosa en la Diócesis de Antofagasta. Pedimos al Dueño de la Mies que las fortalezca en su entrega, para que sean fieles al carisma de Spoleto y que, como la Sagrada Familia, sepan hacer de cada hogar tocopillano un espacio de acogida y amor.
¡Bienvenidas, Hermanas, ¡a la tierra del sol y el mar!

