El domingo 24 de mayo, el frontis de la Catedral de Santiago se llenó de vida y fe. Bajo el lema “Vocación, experiencia de amor”, el Arzobispado de Santiago reunió a diversas congregaciones religiosas en una gran feria vocacional para compartir su testimonio con la comunidad.
Diversidad de Carismas, un solo Amor
El encuentro fue un reflejo de la riqueza de los carismas en la Iglesia. Cada congregación mostró su identidad particular: desde la oración silenciosa hasta la acción misionera, la educación y el servicio social.
El Carisma es el don que el Espíritu Santo regala a cada comunidad para hacer visible el amor de Dios en el mundo. No hay un camino único para seguir a Jesús.
Descubrir la vocación es entender que la vida religiosa no es una carrera, sino una respuesta de amor a un encuentro que transforma. En un mundo ruidoso, esta feria invitó a los jóvenes a escuchar el corazón y a recordar que el llamado de Dios es siempre una invitación a la felicidad y al servicio.

