El Martes Santo, convocados y convocadas por el Arzobispo de Santiago, se llevó a cabo un encuentro en la Parroquia del Sagrario que marcó un hito de comunión en esta Semana Santa 2026.
La jornada se inició con la oración de Vísperas, un momento de recogimiento que preparó el corazón para escuchar la voz del pastor, quien entabló un diálogo cercano y directo al responder las preguntas de los asistentes.
En este espacio, se subrayó que la escucha y la presencia son esenciales para la Vida Consagrada, pues representan su raíz misma: la escucha como una apertura discipular al querer de Dios y al clamor del prójimo, y la presencia como un signo de acompañamiento gratuito que humaniza los entornos y testimonia el Reino.

La riqueza de esta convocatoria quedó manifestada en la participación de diversas expresiones de vida consagrada, contando con la presencia de la Vida Religiosa, los Institutos Seculares, el Orden de las Vírgenes y el silencio orante de las Carmelitas Descalzas.
Esta variedad de carismas permitió que el posterior compartir fraterno fuera una verdadera experiencia de unidad, donde la escucha mutua reafirmó que todas estas vocaciones, desde su identidad particular, sostienen la vida espiritual de la Arquidiócesis y caminan juntas hacia el misterio de la Pascua.


