En un mundo y una realidad como la actual, donde abundan las guerras y múltiples crisis –políticas, económicas, eclesiales y ambientales–, nuestra vida religiosa se ve a menudo impotente ante una deriva autodestructiva, provocada, en no pocas ocasiones, por la incapacidad que demostramos para relacionarnos. Este será uno de los enfoques que uno de los autores de este retiro nos invitará a profundizar. A ello se suma que, más de una vez, entramos en una lógica de autoflagelación y de “increencia” en el triunfo del amor de Dios, olvidando que ese amor no triunfó desde la lógica del poder ni un exitismo fácil, sino por la entrega total de Jesús de Nazaret en la cruz, para poder resucitar y vencer la muerte; allí radica la esperanza: en una fe pascual.

