“ESTE ES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA TODA MI PREDILECCIÓN”
(Mt.3,13-17)
Hna. Yolanda Guajardo G. H.S.J
Cuando Jesús salió del Jordán, se oyeron estas palabras: “Este es mi hijo…
¡Que gran texto y que tremenda llamada de atención a la Vida Religiosa!
Jesús, comienza su vida pública, sale del Río Jordán hacia la misión a la cual está destinado “a su apostolado”. Sabemos, que comienza a llamar a otros para que lo ayuden en esta tarea tan bella y tan desafiante y que Dios su Padre le encomendó. Con un momento social difícil (están bajo el dominio del imperio Romano) y el cambio es radical en la creencia de ese momento, de un Dios duro, a un Dios compasivo, de un pueblo que se cree abandonado por Dios, a un Dios con nosotros, cambiar corazones y mentalidades, que tarea más ardua. Pero, preguntémonos hoy en día, 11 de enero del 2026: ¿no estamos en tiempos parecidos? ¿no estamos llamados como vida Religiosa a salir del río camino a la misión?
Salir con el impulso del Espíritu Santo, reconocidos como hijos amados, pero, invitar a otros a correr la misma suerte que nosotros, insertarnos en una sociedad que se olvida de Dios, llamados a ser sencillos y humildes, saber que alguien que no es Religioso puede bendecirme y enviarme, orientarme, porque el Espíritu de Dios está en él, (como Juan Bautista).
Reconocer como Jesús necesitó de los laicos, que también están trabajando por el Reino de Dios, creo que nos permite como Vida Religiosa, avanzar, reconocer nuestra fragilidad y tener claro que nuestros orígenes son así, la Misión impulsada por un “Juan Bautista”, que ya está preparando el camino, para que Dios sea bien recibido en los corazones y en un mundo convulsionado, pero, que espera al que les puede mostrar una forma de vivir más humanizada.
Esta breve reflexión es para la vida Religiosa y todo el que se siente llamado por Dios a hacer el bien, al que quiere caminar desde el río adonde están los marginados, caminar adonde los niños están siendo vulnerados en todos sus derechos, donde los adultos mayores están siendo abandonados, donde a cualquier ser humano lo miran como una mercancía, donde la Paz ya no se tiene, ni se respeta, donde las leyes humanas quiere terminar con lo que Dios creó, donde se olvidan de las personas de fe sencilla, donde no es valorado el respeto y la amistad.
Un fraterno abrazo a quien lea esta reflexión y que podamos ser como Nuestro Señor Jesucristo salir del río y que resuene en nuestro corazón y oídos la voz de Dios: “ Este es mi Hijo, esta es mi hija escúchenlo, escúchenla”. AMÉN

