Hna. Cecilia Ancapán
Religiosas Filipenses

Como cada domingo, Jesús viene a iluminar nuestra vida con su Palabra.

Hoy es San Lucas quien nos presenta esta Parábola de «El rico y el pobre Lázaro” Ambos viven realidades muy distintas, por un lado estaba el rico quien llevaba una vida de lujos entre fiestas y banquetes, sin ver a este pobre que vivía muy cerca de él mendigando las migajas de sus riquezas…La realidad del relato nos sigue siendo familiar al continuar siendo parte de una sociedad dividida por clases Sociales donde los intereses de cada una dista mucho una de otra. En clave de Dios es una invitación a despojarnos de tanto que tenemos que no nos permite poner nuestra mirada en lo esencial, en cuidar nuestra fe, en prepararnos para el final de nuestros días en esta tierra y alcanzar el anhelo de vivir abrazados al Padre por siempre en la eternidad. Este mensaje es una llamada a disfrutar lo que Dios nos regala, lo que  tenemos, lo que hemos logrado con trabajo, honestidad y generosidad donde nadie quede “fuera de la mesa” . Ante los ojos de Dios no existen las clases sociales, existen los valores cristianos que nos comprometen a una constante revisión de vida y de ser consciente de  mis “lujos” que encandilan y  ciegan  anulando mi capacidad de saber   administrar los bienes materiales, sin perder de vista que estamos llamados a convertirnos cada día, como exigencia vital.

Si nos detenemos a reflexionar hoy y miramos nuestra realidad social, nos daremos cuenta de cuán grande es la desigualdad en nuestro entorno, donde pocos tienen mucho y muchos carecen de lo esencial. Pasan los años, las épocas y seguimos cometiendo los mismos errores quizá con nuevas formas pero el fondo es el mismo, sin embargo la Palabra y sus enseñanzas están presentes en nuestras vidas para que cuando verdaderamente la acojamos sean nuestra conexión con lo espiritual que da sentido a nuestra vida cristiana. Creo que es momento para pedir al Señor que nos regale su luz y su gracia para poder discernir su voluntad cada día y así  practicar la justicia tan anhelada y que Jesús tan insistentemente nos pide para construir el Reino desde la equidad y desde la mirada profunda del ser humano que clama amor misericordioso sobre todo con los más necesitados, que este puente que vamos construyendo en la vida lleve a todos a vivir en plenitud… 

Por otra parte, es importante que sepamos afinar nuestros sentidos para descubrir al Señor de la vida  quien de muchas y variadas maneras se manifiesta y nos muestra el camino, el escuchar su voz o descubrir su presencia en medio de los acontecimientos y personas con quienes compartimos este viaje de la vida,  nos haga abiertos y sencillos para acoger su llamada y podamos ir a su encuentro con nuestra mochila cargada de obras de misericordia en donde la bondad, la generosidad y el amor de Dios sean  nuestras cartas de presentación.

Que la indiferencia y el ajetreo de la vida no nos hagan perder el sentido de la misma, les invito a recordar una frase de Padre Hurtado que gráfica muy bien lo que quiero expresar «La vida se nos ha dado para buscar a Dios, la muerte para encontrarle y la eternidad para poseerle» que el sentido de nuestra vida siempre mire a esa meta vivir y gozar a plenitud de la presencia de Dios que vive en cada persona. No nos olvidemos que el cielo y el tormento de la vida la construimos día a día con nuestras opciones y acciones. Que Dios nos ayude a vivir buscándole siempre.

Que tengan un hermoso domingo.

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