Hna. Cecilia Ancapán E.
Religiosa Filipense.
Queridas hermanas y hermanos.
Con mucha alegría les comparto el Evangelio del Domingo de Pascua de resurrección que nos Anuncia el Evangelista San Juan 20, 1 – 9.
Si duda estos días para los discípulos de Jesús han estado cargados de mucha frustración, angustia y dolor, con la crucifixión del Maestro, todas las esperanzas se esfumaron para todos. Pero el corazón del hombre no descansa, de ahí surge…
La Iniciativa de María Magdalena: María llega al sepulcro en la oscuridad “aún oscuro”, nos dice el texto, lo que simboliza la tristeza y la falta de comprensión de la resurrección. Al ver la piedra quitada, inicialmente asume que el cuerpo fue robado Desde la confusión y el dolor no logra ver más allá, ni piensa en la resurrección.
Carrera y Signos (Vendas y Sudario): Pedro y el discípulo amado al recibir la noticia que ella les da, corren al sepulcro. El discípulo amado, que es más joven, llega primero pero espera a Pedro. Al entrar, ven las vendas en el suelo y el sudario envuelto aparte. Esto demuestra que no fue un robo apresurado, sino una salida ordenada del resucitado.
Vio y Creyó: El discípulo amado, al ver el orden dentro de la tumba, entiende que Jesús ha resucitado. Es el paso de la fe basada en evidencias físicas a la fe en la Palabra de Jesús.
La Escritura y la Comprensión: El verso 9 es crucial: “pues aún no conocían la escritura que anunciaba que Jesús debía resucitar de entre los muertos”. La fe plena requiere el entendimiento de las escrituras, no solo el sepulcro vacío. Es allí donde cobra sentido el anuncio de Jesús, y nos llama creer en su Palabra.
La Pascua es Triunfo: Este texto es central en el Domingo de Pascua, celebrando que el amor vence a la muerte y Jesús vive para siempre, cambiando el dolor de la Pasión en alegría de la redención. Que mejor regalo para toda la humanidad, que muchas veces vive sumida en la tristeza y el dolor, por tantas situaciones que no les permiten ver la Luz. Pero Jesús Vive y esa es Nuestra Alegría.
Este pasaje nos invita a pasar de la duda y la tristeza a la fe y la alegría que nos regala la resurrección de Cristo, reconociendo su presencia activa en la y que pasa por nosotros y nosotras convirtiéndonos en enviado en y para la comunidad especialmente a los hermanos más necesitados.
Que mejor regalo y misión la de dar testimonio del gozo que llena nuestra vida y nos impulsa a ser anunciadores, así como sus primeros discípulos. Con la certeza que Dios VIVE, y acompaña todas nuestrasrealidades, sin cuestionar nada porque nos ama infinitamente y permanece para siempre.
Por eso decimos con Gozo… ¡EL SEÑOR HA RESUCITADO!
FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN PARA TODOS.
¡ALELUYA ALELUYA!

