sábado , 10 octubre 2026
el viento

Comentario Evangelio 04 de Octubre

La viña que Dios sigue confiando

Ramón Villagrán, O. de M.

Las lecturas de este domingo 04 de octubre, nos hablan de una viña, si bien una imagen bien usada y conocida por todos, nos puede ayudar mucho en la reflexión, y que siempre se torna una novedad en el modo  como hacemos nuestra la Buena Noticia del Señor para nuestro tiempo.

En la primera lectura, vemos como el profeta Isaías nos presenta a Dios como alguien que en torno a esa viña se nos revela como quien la cuida con dedicación: prepara la tierra, saca las piedras, planta buenas cepas y espera sus frutos: esa viña es su pueblo, y los frutos que espera son muy concretos: justicia, amor y una vida donde nadie tenga que sufrir por el abuso o la indiferencia de los demás.

En el Evangelio, Jesús retoma esta imagen y pone la atención en los viñadores. Ellos han recibido la viña para trabajarla, pero terminan queriendo quedarse con ella, olvidan que les ha sido confiada y rechazan a quienes el dueño envía, incluso a su hijo. Jesús habla así de su propio rechazo y nos deja una pregunta: ¿cómo estamos cuidando lo que Dios ha puesto en nuestras manos?

Esta pregunta nos toca especialmente a quienes vivimos la vida consagrada. Hemos recibido una vocación, somos parte de una comunidad, habiendo recibido un carisma y una misión. En torno a ella, también en nuestras manos se nos ha donado la confianza de tantas personas que se acercan buscando en nosotros una palabra, un apoyo o alguien que simplemente las escuche: sin duda, todo ello es un regalo y una responsabilidad.

Con todo, hoy también hemos de estar atentos, pues existen riesgos que pueden volverse nuestro gran peligro. Con el paso de los años podemos acostumbrarnos; seguimos cumpliendo horarios y sacando adelante las tareas, pero quizá vamos perdiendo la alegría o la disponibilidad; a veces conocemos muy bien nuestras obras y sus necesidades, pero sabemos poco de lo que está viviendo el hermano o la hermana que se sienta todos los días a nuestra mesa. Por eso, dar fruto empieza también en la propia comunidad. Empieza cuando nos damos tiempo para conversar, cuando preguntamos de verdad cómo está el otro, cuando reconocemos un error y pedimos perdón. También cuando dejamos espacio para que alguien más aporte, aunque haga las cosas de una manera distinta a la mía o a la cual hemos estado acostumbrados..

Por lo mismo, la fraternidad comunitaria es algo que hemos de cuidar: y ésta se cuida en esas cosas sencillas, en la forma de hablar, en la paciencia con quien está pasando un momento difícil, en la disposición para ayudar sin tener que esperar que nos lo pidan todo. Ahí nuestra consagración se vuelve concreta y puede dar alegría a los demás.

En la segunda lectura se nos llama a esa atención: san Pablo nos dice “pongan esto en práctica”. Nos invita a llevar la fe a la vida de cada día. El Señor nos espera en las personas reales: en nuestra comunidad, en quienes acompañamos y en quienes sufren cerca de nosotros.

Como vemos hoy se nos regala una interpelación y a su vez una insistencia a la esperanza. Jesús dice que la piedra rechazada llega a ser la piedra angular. Se refiere a sí mismo: aunque lo rechacen y lo lleven a la cruz, el amor de Dios abrirá un camino de vida. También nosotros podemos volver a empezar con Él. Si sentimos que estamos cansados, que hemos perdido entusiasmo o que hay heridas en nuestra comunidad, podemos poner todo eso delante del Señor. Él nos ayuda a dar el primer paso: retomar caminos, acercarnos a quien hemos dejado de lado y volver a vincularnos con Él con más verdad, abriendo el corazón a su presencia y alegría.

Queridos hermanos, Dios sigue confiándonos su viña. Nos invita a cuidarla con humildad, con cariño y con la alegría de saber que trabajamos junto a Él. Pidámosle que nuestras comunidades sean lugares donde las personas se sientan acogidas y donde cada hermano y hermana encuentre apoyo para seguir caminando. Y que hoy podamos preguntarnos con sencillez: Señor, con todo lo que has puesto en mis manos, ¿qué fruto puedo ofrecerte?

Un feliz Domingo a todos.

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