“La estrella que habían visto en Oriente, los precedía,
hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño…”
Mt. 2,2
Hna María Salomé Labra M, ssps
El evangelio nos narra la historia de los magos que llegan a Jerusalén guiados por una estrella y por su deseo de encontrar al rey de los judíos que acaba de nacer. Salieron tras una señal que les llevaría al encuentro del rey, “buena noticia” que visualizaron y se prepararon para rendirle su reconocimiento llevando consigo sus regalos. Así, en el contexto de inicio de un nuevo año calendario civil, el texto me invita a ahondar sobre la travesía, esta “disposición a ponerse en camino” para ir al encuentro.
Ponerse en camino en busca de respuestas, de responder a un llamado o de cumplir anhelos o sueños, de encontrar mejores perspectivas o posibilidades de vida… es una experiencia que cada uno/a de nosotros/as ha experimentado en algún momento de su vida. ¿Cuántas veces te has puesto en camino tras una promesa que te dió la energía para ir hacia lo incierto?
Ponerse en camino requiere de la actitud de confianza y audacia para dejar lo conocido, lo establecido y cómodo para ir hacia un nuevo espacio, nueva experiencia o un nuevo trabajo y/o servicio, establecer nuevas relaciones. Conlleva apertura a la novedad, a la sorpresa inaudita, a las tensiones, incertidumbres y los conflictos. ¿Estas equipado/a para ponerte en camino?
Ponerse en camino conlleva: abrir la mirada, el corazón para detectar dónde está lo que buscamos; practicarla humildad de hacer las preguntas necesarias y acoger el “no saber” la ruta o donde está la meta en aquello que buscamos; relacionarse con los desconocidos, con otros rostros, paisajes, culturas diferentes ¿qué posibilidades despertó en ti iniciar caminos nuevos?
También reconocemos en nuestros entornos hoy, hermanos/as nuestros/as que se han visto forzados a ponerse en camino buscando nuevas posibilidades de vida para si mismo y sus familias. En estas experiencias son desafiados a confiar, a distinguir y optar entre las posibilidades que se les presentan, a arriesgar lo que tienen, a dejarse conducir y sostenerse con otros, a esperar contra toda esperanza. ¿qué experiencias tienes con nuestros hermanos migrantes?
La disposición de ponerse en camino es una característica que atraviesa el desarrollo de la humanidad, la creación de pueblos que en el contacto con otros, favorecen el intercambio de experiencias y aprendizajes sociales, religiosos y culturales, que expresan la belleza de nuestra diversidad. Una de las situaciones que hoy tensiona nuestras relaciones, es el tema de “las migraciones”. El temor que emerge a lo desconocido, a que invadan nuestros espacios y nos quiten algunas de nuestras comodidades y/o seguridades. Más aún, cuando solemos quedarnos con una o algunas perspectivas más negativas que se nos ofrecen respecto del desconocido, cuando el que llega es presentado o percibido como enemigo, se suele paralizar nuestra capacidad de acogida y hospitalidad hacia aquel que está en camino, en búsqueda. ¿Qué aprendo de estos magos que van tras la estrella y van dialogando con otros en el camino?
La fiesta de Epífanía que celebramos, fiesta posibilitada por este niño que nace en Belén, al cual por “una estrella” que siguieron, encontraron estos varones venidos de lejos, de otros mundos culturales, es una celebración que nos permite reconocer que la divinidad de Cristo no tiene fronteras y que se manifiesta en la vida cotidiana, en lo humilde y sencillo, en aquello que miramos y que no siempre vemos, cuando empezamos el camino tras nuestras intuiciones o el llamado que late en el corazón, cuando confiamos en los signos que nos invitan a un amor mayor y nos comprometemos a hacer el camino. ¿Cuántos hermanos nuestros están en camino tras una estrella hoy?
Iniciamos este año 2026, renovando nuestro compromiso de caminar juntos dejándonos guiar por su Espíritu hacia nuevos horizontes. Pongámonos en camino abriendo el corazón para escuchar sus clamores y/o brillo que, a modo de estrella, nos llevan a reconocerlo entre quienes hoy lo buscan.

