miércoles , 13 mayo 2026

Carta a los jóvenes: “Jesucristo es la Buena Noticia; y en Él, ustedes también lo son”

En un momento en que hablar de jóvenes suele reducirse a cifras, diagnósticos o preocupación, el Cardenal Fernando Chomali optó por otro camino: escribirles directamente. No para describirlos, sino para reconocerlos y, sobre todo, volver a situarlos en el centro de la conversación social.

Estimados jóvenes:

Les escribo porque sé que los tiempos que vivimos no son fáciles. A veces, al ver las noticias, pareciera ser que el mundo “se volvió loco”. Lo que acontece día a día, a nivel nacional e internacional, duele, da rabia, desconcierta, inevitablemente nos hace preguntarnos qué está pasando, y de modo especial, con los jóvenes chilenos, cuál es el sentido de sus vidas y si hay esperanza en el futuro. También nos cuestiona lo que nosotros, los adultos, estamos haciendo por ustedes. Muchos sentimos que estamos en deuda, que no los hemos comprendido y apoyado lo suficiente.

Les pido que lean esta carta junto a sus amigos y la reflexionen. Si ustedes, jóvenes, nos ayudan a comprender mejor lo que les está pasando, lo que sienten y están viviendo, mejor los podremos ayudar para que salgan adelante. Es lo que nos mueve como Iglesia porque, al ver la realidad, creemos firmemente que es lo que hoy nos pide el Señor. Esta carta surge de la oración y la reflexión.

Sé que la realidad de cada uno de ustedes es distinta. Sé también que muchos jóvenes están contentos con sus familias, con muchos sueños por cumplir y que tienen una vida que les asegura un futuro próspero y sin sobresaltos. Doy gracias a Dios por ustedes y sus familias. Veo con esperanza la vida de tantos que ayudan en sus casas, que asumen responsabilidades como cuidadores, que estudian y trabajan, que participan en voluntariados, que buscan un país más justo, que no son indiferentes al dolor de otros y que, incluso sin tener todas las respuestas, siguen buscando a Dios. No tengo dudas: en ustedes hay una riqueza enorme y un profundo deseo de trascendencia.

Sin embargo, sé que muchos se sienten frustrados, inseguros o incluso desesperanzados. Los datos recientes así lo muestran: una proporción significativa de jóvenes en Chile vive estas emociones, mientras convive, al mismo tiempo, con el deseo de salir adelante, de comprometerse y de encontrar sentido a su vida. Esa tensión es una llamada de atención para los adultos y refleja una generación que no se ha rendido ante los desafíos culturales y sociales, y frente a la cual nosotros debemos estar a la altura.

En este contexto donde hay tanto dolor, pero también brotes de esperanza les quiero pedir que graben en sus corazones estas tres certezas:

1. Su corazón alberga una fuerza extraordinaria
“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21)

Vivimos en una sociedad que nos empuja a compararnos constantemente, a responder rápido y a no detenernos. El Papa Francisco, en Dilexit Nos, advierte que el ser humano corre el riesgo de perder su centro, de fragmentarse y de vivir sin una unidad interior que dé sentido a su vida[1]. Por eso, hoy más que nunca, es necesario volver al corazón. Ahí están sus preguntas más sinceras. Ahí están sus sueños, sus heridas y también sus anhelos más profundos. Y ahí, aunque a veces no lo perciban con claridad, Dios se hace presente y puede darles una fuerza extraordinaria.

No hay ningún joven al que Dios no le esté hablando al corazón. Por eso, no tengan miedo al silencio, a la interioridad, a preguntarse por el sentido de su vida. Lo que allí descubran es más verdadero que cualquier ruido exterior o mensaje en Instagram, TikTok o X. Sí, escucha tu corazón porque allí Dios te habla.

2. No están solos
¿Acaso una madre olvida a su hijo? Pues, aunque ella lo olvidara, yo no te olvidaré” (Is 49,15)

Quiero decirles con toda claridad: no están solos. Aunque a veces lo parezca y en algunos momentos la vida se haga cuesta arriba. Aunque sientan que nadie los entiende, hay una presencia que no los abandona: es Dios quien camina con ustedes. Más aún, como Dios los ama entrañablemente, tenemos la certeza de que cada uno de ustedes habita en Su Corazón de Padre misericordioso.

Cada día Él se ofrece en la Cruz por ustedes y quiere vivir en medio de ustedes. Se hace presente en sus familias, en la comunidad que acoge, en quien escucha y en cada gesto concreto de preocupación y cuidado. De ese modo, Jesucristo sale al encuentro de cada uno.

También la amistad es un espacio privilegiado donde esa presencia se hace visible. El Papa León XIV, durante la Vigilia del Jubileo de los Jóvenes en Tor Vergata, recordó el valor de la amistad, insistiendo en que la verdadera amistad puede cambiar el mundo. Ayúdanos a generar espacios de verdadera amistad en las parroquias, colegios y universidades. Porque estamos convencidos que sólo en Cristo dicha amistad puede ser feliz y eterna[2]. Por eso, incluso en medio del dolor y de los grandes desafíos, siempre podrán encontrar cuidado, compañía, escucha y contención porque Cristo vive.

3.Creemos en ustedes
“Que nadie te menosprecie por ser joven” (1 Tim 4,12)

Como Iglesia queremos decir con fuerza: ¡Creemos en ustedes! Creemos en lo que son y en todo aquello a lo que están llamados a ser. Dios les ha confiado la vida y ha sembrado en cada uno dones y talentos únicos, regalos que no son solo para ustedes, sino también para los demás. Por eso, necesitamos ayudarnos mutuamente a descubrirlos, a sacarlos a la luz, hacerlos crecer y a ponerlos al servicio. No permitan que se apaguen por la frustración o el desánimo.

Vivimos en un mundo exigente y muchas veces contradictorio. Sin embargo, en medio de las dificultades estamos llamados a levantarnos y a ir con valentía contra corriente; esa es también nuestra vocación cristiana. Que nadie les robe sus sueños, sus esperanzas, sus ganas de desarrollar los talentos, las habilidades y destrezas que Dios les ha dado. A veces el contexto en el que viven lo dificulta, pero nada es imposible para Dios.

¡Ustedes no son un problema! Ustedes son parte de la respuesta que nuestra sociedad necesita. En ustedes hay una sensibilidad especial frente al sufrimiento, en cada uno hay una honesta búsqueda de sentido y una capacidad de entrega que no puede pasar desapercibida. Les repito, ustedes no son un problema, al contrario, son nuestra alegría y motivo de nuestros desvelos para que crezcan y se desarrollen con alegría y en paz.

Finalmente, y con humildad, reconocemos que no siempre hemos sabido cómo acompañarlos. Por ello, les pido perdón como adulto, como parte de la sociedad y también como Iglesia, por todas las veces en que no hemos estado a la altura de lo que necesitan y esperan.

Al mismo tiempo, les agradezco que nos exijan y nos desafíen, porque de esa manera nos ayudan a mirar la realidad con mayor responsabilidad, recordándonos que la vida solo tiene sentido cuando se vive desde el amor, la verdad y la paz.

Desde lo más profundo del corazón, los invito a enamorarse de la belleza del mundo que es reflejo del amor de Dios; a buscar siempre el camino de la paz y del diálogo, para no dejar a las futuras generaciones un mundo sin esperanza, un mundo que discrimine o excluya a los más débiles, a los pequeños y a los más vulnerables.

Asimismo, hoy quiero que se queden con esta certeza: Jesucristo es la Buena Noticia; y en Él, ustedes también lo son. Están llamados a hacer visible esa convicción en el mundo, como lo hizo María, la Madre de Dios y nuestra Madre.

Cuenten con nosotros, caminemos juntos. No tenemos todas las respuestas, pero sí tenemos oídos para escucharlos. Nuestros corazones nos dicen que ustedes son una prioridad para nosotros porque Chile será lo que ustedes son hoy.

Rezo por ustedes.
Rezo por sus vidas, por sus decisiones y por sus búsquedas.
Les doy de corazón mi bendición.

Card. Fernando Chomali Garib
Arzobispo de Santiago


Notas

[1] Francisco, Dilexit Nos: Carta apostólica sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo (Roma, 2024). https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/20241024-enciclica-dilexit-nos.html

[2] Cf. León XIV, Vigilia con los jóvenes: Diálogo del Santo Padre con los jóvenes en la Vigilia del Jubileo (Tor Vergata, 2 de agosto de 2025).
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/august/documents/20250802-veglia-tor-vergata.html

>> Descarga aquí la carta
“Jesucristo es la Buena Noticia; y en Él, ustedes también lo son”

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