Con profunda alegría, damos la bienvenida a las Hermanas Yolanda, Dina y Marta, pertenecientes a la congregación hondureña Siervas de la Misericordia de Dios, quienes hace diez días llegaron a Chile para iniciar su labor misionera.
Su presencia entre nosotros es un regalo de fe y esperanza. Queremos expresarles nuestra más sincera gratitud: gracias por su generosidad al dejar su tierra para hacerse presentes donde más se necesita, llevando el consuelo y la ternura de Dios a los más pobres.
Les deseamos que tengan una bella misión en nuestro país. Que el Espíritu Santo las guíe en cada paso y que su entrega rinda abundantes frutos de amor en cada rincón donde siembren su carisma. ¡Bienvenidas a casa!

