Hna. Guillermina González

“Ved siempre a Dios en todas las cosas. Amadle mucho para poder gozarle después en el cielo” Madre Isabel Larrañaga.

Gracias, Madre Guillermina González, por su testimonio de vida, de Corazonista
fiel y feliz.

La Madre González como la conocíamos en Chile, llegó en el año 1952 al sur de Chile, específicamente a Maullín a meses de haber realizado su primera Profesión Temporal, el 07 de octubre de 1951 en Badajoz, Fuente del Maestre, con 22 años.

En aquella época vestían el hábito negro, largo, llevaban esclavina, velo negro y tocado blanco que despejaba el rostro pálido de una joven Asturiana, del Collado de Urbies, España.

Después de haber viajado un mes en barco, llega a un pueblo campestre muy parecido a su tierra natal, llena de sueños e ilusiones con el corazón ardiendo, por la misión que le fue encomendada, en el último rincón del mundo.

El sur de chile se caracteriza por ser lluviosa y fría en invierno, pero gracias a la generosidad del clima es que podemos disfrutar de los verdes y ondulantes colinas, bellos bosques y lagos de color esmeralda, donde la cordillera cae literalmente al mar. Ahí en esa tierra, hermana Guillermina junto a otras hermanas corazonistas, tan jóvenes como ella, fue manifestando ciertas habilidades que puso al servicio de la Comunidad y la misión apostólica: bordado, tejidos, ordenamiento, constructora y administradora de bienes materiales.

Entregó su vida a esta tierra chilena formando generaciones de jóvenes y hermanas que hasta el día de hoy la recordamos con cariño y gratitud.

En todos los ámbitos humanos, fue una mujer, correcta, de vida de oración y estricta de la vida comunitaria, en todas las decisiones buscada el discernimiento de Dios y ante cualquier duda se hacía asesorar por entendidos y expertos en la materia, sobre todo cuando se trataba de construcción o reparación de un edificio. Nada dejaba al azar.

Acompañaba con especial dedicación a las jóvenes que ingresaban a la vida Religiosa, cuidaba que el proceso de formación sea integral, al estilo de Madre Isabel “mujeres y hermanas bien preparadas en la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen María y San José”. El lema que la caracterizaba era “La Religiosa, siempre debe estar por delante”, veía venir el activismo que nos envuelve hoy en día, pedía que estemos atentas a privilegiar la vida Comunitaria, de fe y oración de la hermana Corazonista.

Dentro de sus cargos y oficios la recordamos, profesora, superiora, consejera, Administradora, delegada, maestra de novicias y postulante. Cargos que asumía con entrega y disponibilidad ahí donde la obediencia la destinara:

Los Muermos, Comunidad “San José” estuvo 12 años.

Puerto Montt, Comunidad “Madre Isabel Larrañaga”, después de rebuscar el mejor lugar para establecer una Comunidad Religiosa, inaugura el primer jardín Infantil mixto “Madre Isabel Larrañaga”, mismo nombre de la Comunidad, al mismo tiempo, trabajo en el colegio San Javier. En esta ciudad estuvo 11 años.

Río Negro, Comunidad “Sagrada Familia” estuvo 2 años, acompañando a las jóvenes Aspirantes internas que ingresaban a la Vida Religiosa.

Santiago, Comunidad y Colegio “Santa María Reina”, estuvo 14 años, junto a otras hermanas forman la Primera Comunidad Religiosa que asume la Misión Educativa del entonces Colegio Parroquial Santa Rita.

● 1968-1976: Fue superiora de la Comunidad, Administradora, Delegada de Chile.
● 2000 -2006: Fue Delegada de Chile, por un segundo periodo y Superiora de la Comunidad.

Santiago, Comunidad “Noviciado Nuestra Señora del Alba”, Peñalolén:
● 1990- 1995: Fue Maestra de Novicias, Superiora, Administradora y Delegada.
● 2007-2008 Fue Administradora. Su salud se fue deteriorando, es destinada nuevamente a la Comunidad Santa María y este último año solicita volver a España.

Ciertamente entregó su corazón a Chile en cada obra que levantaba o responsabilidad que asumía, todo lo hacía con total entrega y dedicación, poco a poco con el paso de los años su cuerpo se fue cansando, pero su mente continuaba atenta a todo lo que pasaba o podía suceder, siempre proyectada hacia el futuro. Sin embargo, en sus últimos años insistió con volver a España para estar cerca de su familia, sin embargo, su salud no la acompañó para esa misión y quedó definitivamente en la Comunidad y residencia de hermanas mayores en Villaverde.

Estamos seguras de que su corazón seguía latiendo por “Chile lindo” como dicen las hermanas españolas que han estado en nuestra Patria.

Gracias, hermana Guille, como te decíamos con cariño, por hacernos parte de tu vida, por tu legado y enseñarnos a vivir en corazonista en cualquier parte del mundo y seguir respirando en nuestras aulas a la espera de tantos niños y jóvenes que pronto volverán a sonreír y dar vida a nuestros patios.

Que descanses en PAZ y gracias por todo.

Hna. Sandra Marivel Gallardo Andrade.
Superiora Viceprovincial de América