Iglesia de la Asuncion

“Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia” Lc. 12,13

1.- Ante los hechos acaecidos el día 18 de octubre, la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile, repudia todo hecho que vaya en contra de la Vida y del respeto por la Libertad religiosa de cada persona que habita en nuestro país.

2.- Entre tantos derechos fundamentales, está la libertad religiosa que nadie  debe violentar de la manera que hemos visto (ni nadie tiene derecho a incendiar nada, ni una iglesia, ni una casa, ni un museo, ni un negocio). Precisamente de eso se trata, de pensar en una nueva constitución: en acordar los derechos fundamentales que todos gozaremos en esta Patria. Al mismo tiempo, debemos señalar con claridad que no podemos seguir tolerando heridos y muertos; un poblador de La Victoria murió en un enfrentamiento con carabineros, y esto se debe investigar para saber qué fue lo que ocurrió, y si hay culpable no quede impune, en particular porque el Estado tiene una responsabilidad mayor, pues es quien tiene el monopolio.

3.- Respetamos y apoyamos toda expresión que vaya en bien de nuestra nación, pero no las situaciones de violencia como las vividas el reciente día domingo 18 de octubre, la destrucción a iglesias católicas, no lo aceptamos, así mismo todo lo que atente contra el Don de la Vida de cada persona, esto nos preocupa y nos preguntamos ¿si la violencia nos va a llevar algún lado? ¿Si es el mejor camino para conseguir “la Justicia y Paz” en un Chile dividido y cada vez más polarizado?

4.- Compartimos y hemos estado presentes apoyando las movilizaciones sociales, que son justas y que están en su derecho de manifestar el desacuerdo de las brechas  que nos ubican en dos Chile distintos, la riqueza acumula de unos pocos, y el pueblo tratando de sobrevivir.

5.- El estallido social tiene raíces profundas en un malestar social y en la búsqueda de un país más justo y así mismo,  concordamos que  las  peticiones que impulsaron dichas manifestaciones aún no  han sido   respondidas por el estado, ni menos resueltas, sin embargo, éstos no son argumentos para que la violencia vaya creciendo en forma desenfrenada y sin control, que nos ha llevado a convertirnos en jueces de nosotros mismos. “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo. Y la respuesta de

Jesús es dura y enigmática: ¿quién me ha puesto de juez entre ustedes?, cuídense de la avaricia…” (Lucas 12,13)

6.- Vemos con preocupación la cantidad de personas que han estado en Plaza de la Dignidad sin el resguardo necesario, para prevenir los contagios de coronavirus, ¿No son suficientes la cantidad de hermanas y hermanos de distintos lugares de nuestro país que han fallecido producto del virus?

7.- Hacemos un llamado a la Paz, solidarizamos con las parroquias afectadas, invitamos a dejar las armas y las piedras que van en desmedro de favorecer   la vida y el respeto de lo que nos rodea; apoyamos a las demandas y transformaciones sociales que se han ido planteando , a las manifestaciones pacíficas de la mayoría de los chilenos; el respeto estricto a los derechos humanos; apoyamos la participación democrática como deber cívico y cercanía de la vida religiosa a los que sufren, especialmente, niños, mujeres y jóvenes.

“Antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4, 6-7)

8.- Por lo mencionado anteriormente, el desafío y sueño es construir un Chile más equitativo y solidario donde nos tratemos con igualdad de derechos y deberes,  como hermanas y hermanos haciendo caminos de ESPERANZA y PAZ.

P. Héctor Campos, OFM. Cap.
Presidente de CONFERE y Junta Directiva